La rodilla de corredor es un término utilizado comúnmente para identificar a una serie de dolencias o afecciones de las rodillas, que pueden ser, por ejemplo, el síndrome de dolor femorrotuliano o la tendinitis rotuliana.

La rodilla de corredor es una dolencia muy común entre los corredores que se debe a una sobrecarga como consecuencia de un excesivo entrenamiento, ya sea por carrera continua o por otros deportes como el ciclismo o los distintos tipos de salto.

La rodilla de corredor aparece cuando la rótula de la persona afectada se mueve de forma incorrecta en su ajuste con el fémur (surco femoral), al realizar la flexión de la rodilla al correr o practicar otros deportes.

Cuando la rodilla se encuentra fuera del surco femoral, puede desgastar los cartílagos y acabar produciendo dolor en la rodilla por el roce causado.

Síntomas de la rodilla de corredor

El síntoma más común de la rodilla de corredor es el dolor que esta dolencia provoca en la propia articulación. Se caracteriza por ser un dolor que afecta a los dos lados de la rótula y puede extenderse hacia los lados (ya sea hacia delante o detrás) de la rodilla, justo donde la rótulo y el fémur se unen.

También es común que la rodilla padezca una cierta inflamación, dependiendo la inflamación de la gravedad de la dolencia.

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La intensidad del dolor aumenta cuando se flexiona la rodilla, evidentemente cuando corremos, o cuando se flexiona la rodilla o caminamos.

También es común que el dolor provocado por la rodilla de corredor aparezca cuando bajamos escaleras o nos levantamos de una silla o del sofá.

Otro síntoma que se puede sentir al padecer rodilla de corredor es la aparición de chasquidos en determinados momentos, siendo más comunes al estirar la rodilla tras un periodo de flexión continuada, como por ejemplo, cuando estamos sentados.

Diagnóstico de la rodilla del corredor

Normalmente, cuando se acude al médico como consecuencia de un dolor en la rodilla, el profesional de la medicina consultará tu historial médico y te preguntará acerca de qué actividades llevas a cabo de forma regular.

Es importante detallar qué tipo de actividad física se está llevando a cabo y si se ha aumentado su intensidad en los últimos meses o semanas.

Posteriormente, el médico revisará la correcta alineación de la rótula con el fémur así como la amplitud del movimiento de la misma.

También será normal que te pida que te agaches o saltes para poder identificar las debilidades de la rodilla o como ésta responde a determinados movimientos.

En otros casos, el médico requerirá de radiografías o resonancias magnéticas para un mejor estudio de la rodilla y conocer más en profundidad si existe algún daño más grave, tanto en la propia articulación como en los tejidos conectados a ella.

La rodilla de corredor puede tratarse con un alto grado de éxito si se acude al médico a tiempo, por lo que si notas dolor en las rodillas, sea cual sea la razón, es importante que acudas rápidamente al fisioterapeuta o médico para que puedan identificar el origen de tu dolor en las rodillas.

Consejos para evitar la rodilla de corredor

Según revistas especializadas, el 42% de las lesiones que afectan a los corredores (aficionados o profesionales), afectan a las rodillas y otra estadística aún más espectacular; el 70% de los corredores se lesionarán de una forma u otra sus rodillas a lo largo de su vida.

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En el artículo de hoy vamos a ver distintos consejos para evitar que te duelan las rodillas al correr y evitar de igual forma la aparición de lesiones.

Un buen par de zapatillas

Es evidente que si sales a correr regularmente, pasas muchas horas con las zapatillas puestas, por lo que la calidad de éstas es importantísima. Encuentra las zapatillas que mejor se adapten a tu pisada, a tu peso y a la intensidad y distancia de tu entrenamiento.

No se trata de una cuestión de precio, si no de adaptar las zapatillas a tu pisada, por lo que no es necesario gastar mucho dinero en unas zapatillas perfectas para ti.

Consultar a un especialista o hacerte un estudio de pisada siempre será una buena recomendación, ya que te permitirá identificar perfectamente qué necesitas en unas zapatillas.

Entrena también tu musculatura

Toda la musculatura que rodea las rodillas, afecta directamente en la tensión y peso que éstas soportan. Por lo tanto, trabajar la musculatura, cuádriceps, isquiotibiales, gemelos, etc, y desarrollar su fuerza y potencia nos ayudará a disminuir la presión que las rodillas soportan, y por lo tanto, a evitar lesiones en las rodillas.

Trabajar la fuerza muscular liberará de tensión a las rodillas, pero debe hacerse de acuerdo a un entrenamiento personalizado a cada uno.

Tener los músculos y tendones fuertes dará el soporte necesario a las articulaciones y los tendones absorbiendo así parte del impacto que reciben al correr

Evita entrenar demasiado

Cuando se empieza a correr es muy común y normal entusiasmarse y querer entrenar a todas horas, pero es importante que sepas que no puedes entrenar todos los días y que el descanso es una parte muy importante de cualquier rutina de entrenamientos.

Evitar los días de descanso solo aumentará las posibilidades de sufrir una lesión, al no dar el descanso suficiente a tu musculatura y articulaciones.

De igual forma, también es importante controlar los kilómetros de entrenamiento que vamos a realizar, así como controlar el aumento de la carga de entrenamientos para evitar lesiones.

Controla tu peso

Cada kilo de más es un kilo que estamos añadiendo a las articulaciones de la cadera, los tobillos o las rodillas. Quitarle peso y estrés a las rodillas siempre es una buena idea, por lo que controlar la alimentación, tus rodillas mejorarán y verás como el dolor va desapareciendo progresivamente.

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