La mielopatía cervical es una enfermedad que afecta al conducto que contiene y protege la médula espinal a la altura del cuello y la parte alta de la espalda.

Cuando el conducto protector de la médula espinal se estrecha, puede que los nervios que transmiten información y órdenes al resto del cuerpo no reciban su aporte de sangre necesario para funcionar de forma normal teniendo de esta forma un mal funcionamiento.

En este artículo vamos a desgranar todas las causas, sintomatología y tratamientos que existen contra esta patología del cuello.

Los síntomas de la mielopatía cervical

La mielopatia cervical se caracteriza por producir una sensación de debilidad u hormigueo en los brazos o las manos, aunque también pueden afectar a otras partes del cuerpo (siendo mucho menos común).

Otro síntoma común de la mielopatía es que las personas que la padecen tienen una cierta dificultad para realizar movimientos precisos, es decir, son algo torpes con las manos. Por ejemplo, podrían tener dificultad para abrocharse los botones de la camisa.

Mielopatia cervical

La debilidad muscular, sobre todo en los brazos también es un síntoma común de la mielopatía cervical, además de sentir una dificultad relativa para mover y flexionar el cuello. Al estar afectada la zona cervical, el paciente también puede sentir mareos y en ocasiones puntuales pueden llegar a padecerse espasmos musculares en la zona.

También puede producirse dificultad a la hora de caminar, aunque es menos común que la dificultad para utilizar las manos de forma correcta. Otro síntoma menos común es la pérdida del control de los esfínteres urinario y anal, provocando incontinencia.

Este último síntoma suele darse cuando la mielopatía cervical está ya muy avanzada, y se notan sus efectos en otras partes de la columna además de en la zona cervical.

Mielopatía cervical: consideraciones

La mielopatía cervical es una compresión de la médula espinal que se sitúa en la zona del cuello.

Por compresión entendemos que no tiene suficiente espacio para poder desarrollar un funcionamiento normal. Normalmente, la mielopatía cervical afecta a personas de edad avanzada, aunque es más común que afecte antes a los hombres que a las mujeres.

Entre los síntomas más comunes de la mielopatía cervical encontramos la rigidez en el cuello y la imposibilidad de hacer determinados movimientos con el mismo, el dolor irradiado hacia uno o los dos brazos o el entumecimiento en los propios brazos o las manos.

También es posible que el entumecimiento aparezca en las piernas que puede influir en la capacidad de caminar de forma correcta. Puede ser que esta complicación en lugar de aparecer en las piernas lo haga en las manos, por lo que se pueden tener problemas a la hora de coger determinados objetos.

Causas de la mielopatía cervical

Una causa bastante común de la mielopatía es haber padecido o padecer artrosis cervical o una hernia discal en la zona cervical. En la primera, la artrosis cervical, los huesos de la zona pueden crecer en exceso y junto a la deformación de los discos intervertebrales puede causar el estrechamiento del canal vertebral.

Por su parte, las hernias discales cervicales pueden llegar a causar (cuando son muy grandes) una compresión de la médula espinal.

Otra causa comprobada de la mielopatía cervical es la herencia genética.

El diagnóstico de la Mielopatía Cervical

Para que el médico pueda diagnosticar correctamente la mielopatía cervical, la primera condición necesaria es que el paciente acuda a la consulta. Aunque parezca una afirmación sin sentido, son muchos los pacientes no diagnosticados debido a que no le dan la suficiente importancia al dolor de cuello o a su imposibilidad para moverlo en determinadas direcciones.

Por ello, en primer lugar hay que ser conscientes de que un dolor en el cuello puede no deberse únicamente a una mala postura mientras dormimos (por ejemplo), sino que puede esconder un problema mayor.

Una vez se haya acudido al médico, éste hará un examen físico para comprobar si realmente el paciente padece mielopatía cervical, comprobando sus reflejos y su sensibilidad a determinados estímulos.

También puede requerir de una resonancia magnética para comprobar si la médula espinal se encuentra realmente comprimida a la altura del cuello o no. De igual forma, mediante la resonancia magnética se descartarán otras posibles enfermedades o incluso la presencia de tumores.

Tratamiento de la mielopatía cervical

Cuando la mielopatía cervical está en una fase inicial puede tener un tratamiento conservador que consista básicamente en rehabilitación de la zona y cambios en el estilo de vida que puedan frenar el desarrollo de la artrosis (de existir ésta) y detener por tanto la mielopatía cervical.

El objetivo principal de los tratamientos conservadores de la mielopatía cervical es reducir el dolor que ésta esté provocando en el paciente así como que poco a poco vaya recuperando las funciones corporales perdidas.

Cuando la mielopatía ya está avanzada y los síntomas son molestos y notables para la persona, se suele recurrir a la cirugía, intentando conseguir mediante ésta la descompresión de la médula espinal y su vuelta al funcionamiento normal por tanto.

La cirugía solo ha de tenerse en cuenta como tratamiento cuando los médicos hayan diagnosticado correctamente la mielopatía cervical

Dada la importancia de la mielopatía cervical y de las graves consecuencias que puede tener no diagnosticar correctamente esta dolencia, es muy importante que una vez se sientan los primeros síntomas se acuda a un médico inmediatamente para que diagnostique correctamente la enfermedad y pueda proponernos un tratamiento adecuado.

Cómo tratar la Mielopatía Cervical

De no tratarse correctamente, la mielopatía puede, o bien quedarse en el mismo estado, o empeorar su estado. No se puede conocer si la enfermedad irá a peor o si por el contrario se mantendrá estable. Los casos leves de mielopatía cervical pueden tratarse con la utilización de determinados aparatos ortopédicos que se colocan en el cuello y mediante tratamientos de fisioterapia.

En casos más graves de mielopatía cervical, puede que sea necesaria la intervención quirúrgica para liberar de presión a dicha zona de la médula espinal, aliviándose de esta forma el dolor y la rigidez de la zona.

Por lo general, el objetivo de la cirugía en estos casos es detener el avance de la enfermedad y sus posibles daños medulares, pero también es cierto, que en algunos casos se observa una mejora importante en la calidad de vida del paciente.

En el siguiente vídeo puedes ver una operación de mielopatía real:

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Mielopatía Cervical
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