Se conoce como laminectomía a la operación que se lleva a cabo para extirpar la lámina. Una lámina es la parte del hueso que constituye una vértebra en la columna vertebral.

De igual forma, una laminectomía también puede llevarse a cabo para extirpar espolones óseos que se encuentren en la columna vertebral.

Normalmente, y en la mayoría de los casos, esta operación se lleva a cabo para aliviar la tensión sobre algún nervio de la médula espinal y aliviar de dicha forma diversos síntomas.

Laminectomía Lumbar: Qué es y Cómo se Opera

Por qué es necesaria una laminectomía

Una laminectomía suele ser necesaria para tratar la estenosis raquídea, y durante la operación el cirujano conseguirá más espacio para los nervios extirpando huesos sobrantes, así como partes de discos intervertebrales dañados.

El dolor y entumecimiento de las piernas (una o las dos) puede ser una de las razones para llevar a cabo una laminectomía, así como el tener problemas de incontinencia (dificultades para controlar las necesidades básicas).

También es común que la estenosis raquídea se manifiesta con mayor intensidad cuando se está de pie o caminando que al estar sentado.

Riesgos de una laminectomía

En prácticamente todas las operaciones pueden surgir determinadas complicaciones, que pueden variar entre sí dependiendo de la operación en cuestión.

Por supuesto, el médico te informará debidamente de todos los riesgos de la operación de laminectomía lumbar, que pueden ser:

  • Hemorragias
  • Infecciones
  • Aparición de coágulos de sangre
  • Lesiones más o menos graves en la columna vertebral
  • Riesgos derivados del uso de anestesia durante la operación.

Es importante señalar que las complicaciones en este tipo de operación son cada vez menores, y que el estudio previo por parte del médico es imprescindible para conocer perfectamente al paciente antes de someterlo a una cirugía de este tipo.

Consideraciones después de la laminectomía

Tras la laminectomía se traslada al paciente a la sala de recuperación donde permanecerá en observación el tiempo que se estime oportuno para después ser trasladado a su habitación en el hospital.

El tiempo medio de estancia en el hospital para este tipo de operaciones es de un día o dos.

En muchas ocasiones el mismo día de la operación el paciente podrá incorporarse y andar, controlando el dolor con los medicamentos recomendados por el médico.

Una vez en casa, una de las cosas más importantes que deben realizarse por parte del paciente es mantener la zona donde tenga la incisión limpia y seca.

Se deben seguir al pie de la letra las indicaciones del médico sobre cómo bañarse y como realizar las curas que fueran necesarias.

También le recomendará la ingesta de determinados analgésicos para controlar el dolor, siendo muy importante ajustarse a los medicamentos y las dosis exactas que el médico haya recetado.

Si durante el proceso de recuperación aparece la fiebre, enrojecimiento o hinchazón en la herida, o dolor localizado en dicha zona es muy importante acudir al médico, ya que podría tratarse de una infección que debe ser controlada en el menor tiempo posible.

Operación de laminectomía lumbar

En el siguiente vídeo puedes ver como es la operación de laminectomía lumbar paso a paso:

Una láminectomía lumbar posterior se realiza para corregir la estenosis espinal, que es un estrechamiento del canal espinal causada por enfermedades degenerativas en la parte baja de la espalda.

Se realiza una incisión en la mitad de la parte baja de la espalda, después de que la columna vertebral quede expuesta, se necesitan instrumentos quirúrgicos para eliminar la apófisis espinosa, la lámina y cualquier espolón óseo que pueda entrometerse en el canal espinal.

De esta manera los nervios espinales tienen más espacio con menos presión sobre ellos.

Para preparar la fusión que estabilizará las vértebras, se usa un instrumento motorizado para quitar la capa superior cortical de los procesos transversales.

En este lugar se añadirán los injertos óseos para la nueva fusión, estabilizando la columna vertebral.

Antes de añadir los injertos óseos, se introduce una instrumentación para estabilizar la columna vertebral. Un taladro se utiliza para hacer los agujeros en el área de pedículo de las vértebras, y los tornillos se colocan en los agujeros perforados.

A continuación, las varillas se colocan entre los tornillos y se sujetan en su lugar. La varilla y la instrumentación que se atornilló proporcionan de estabilidad a la columna vertebral, y evitan que las vértebras se muevan mientras el injerto de hueso de fusión se lleva a cabo.

El injerto óseo se puede hacer con piezas de la propia médula de un paciente, autoinjerto, con hueso procesado a partir de un banco de huesos, aloinjerto, o con un sustituto de injerto óseo, hueso desmineralizado, extensor de cerámica o de la proteína morfogenética ósea.

Para extraer el propio hueso de un paciente para el injerto, normalmente se retira hueso de la cresta ilíaca a través de la misma incisión que se hizo para acceder a la columna vertebral.

El hueso recogido se coloca entonces a lo largo del lecho preparado donde se retiró la capa superior de hueso. Crece con el tiempo en su lugar, fusionándose con la columna vertebral y proporcionando estabilidad adicional.

Se cierran las incisiones y se cubren para completar el procedimiento, agregando la instrumentación de la laminectomía con la fusión de injerto de hueso.

Se aumenta la resistencia de la columna vertebral directamente después de la cirugía, y se disminuye la necesidad de un aparato ortopédico postoperatorio.

A menudo los pacientes permanecen en el hospital durante 2 a cuatro días después del procedimiento, y deben evitar levantar objetos pesados, doblar torcer, y girar durante seis con doce semanas.

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Laminectomía: Qué es, Riesgos y Recuperación de la Operación
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