La gota es un tipo de artritis grave que tiene lugar cuando se acumulan muchos cristales microscópicos de ácido úrico en determinadas articulaciones.

En muchos casos, dichos cristales se acumulan en el dedo gordo del pie causando dolor e hinchazón en el paciente.

Además, la gota también puede causar cálculos renales en el riñón debido a los cristales de ácido úrico.

causas de la gota

La gota puede aparecer en el paciente debido en primer lugar a situaciones estresantes, apareciendo normalmente en el dedo gordo del pie, cuando éste se hincha, duele y está enrojecido.

El primer ataque de gota se suele aliviar en una semana aproximadamente sin ningún tratamiento, pero los siguientes ataques de gota pueden tardar mucho más tiempo en solucionarse, por lo que no hay que evitar visitar al médico cuando aparezca la gota.

Algunas veces, los cristales de ácido úrico pueden formar bultos bajo la piel que pueden notarse al tacto.

También hay que señalar que la gota es cuatro veces más común en hombres que en mujeres, siendo más común en hombres de mediana edad. En mujeres, la gota aparece de forma más común tras la menopausia.

Causas de la gota

Como hemos comentado, la gota causa que mucho ácido úrico se acumule en el cuerpo. Éste ácido aparece cuando se descomponen las purinas que se encuentran por todo el cuerpo.

Normalmente, eliminamos el ácido úrico del cuerpo a través de la orina, pero en determinadas ocasiones éste puede acumularse en la sangre. Estos casos son

  • El cuerpo crea más ácido úrico del que puede eliminar
  • Los riñones no son capaces de procesar suficiente ácido úrico
  • Se consumen demasiados alimentos que contienen ácido úrico, como por ejemplo anchoas o hígado.

La situación en la que el cuerpo tiene una alta concentración de ácido úrico se conoce como hiperuricemia, pero el padecerla no significa que se vaya a padecer gota, ya que la mayoría de las personas que padecen hiperuricemia no desarrollan la gota.

Si se es hombre y se tienen familiares que también hayan padecido la gota la probabilidad de desarrollar la enfermedad aumenta.

También es más probable si se comen muchos alimentos que contengan gran cantidad de purinas, si se bebe demasiado alcohol o si se tiene sobrepeso.

Existen otros factores que también pueden causar gota, como por ejemplo que el cuerpo tenga una enzima que no descomponga correctamente las purinas, haciendo que éstas se acumulen.

Si el paciente ha experimentado un trasplante de órgano o se toman medicamentos diuréticos o aspirinas regularmente también es más probable que el paciente desarrolle gota.

Como conclusión de las causas de la gota, podemos decir que ésta aparece en la mayoría de los casos cuando el cuerpo no es capaz de eliminar el ácido úrico de forma normal, ya sea debido a un funcionamiento anómalo de los riñones o a una ingesta excesiva de alimentos que contengan purina.

Los síntomas de la gota

Como ya hemos visto, la gota es una enfermedad que consiste en la acumulación de cristales muy pequeños (microscópicos) de ácido úrico en las articulaciones del cuerpo, lo que acaba provocando, con el paso del tiempo, artritis.

También es común que estos pequeños cristales se acumulen bajo la piel (pudiendo llegar a ser palpables) o en los riñones, siendo la causa de cólicos nefríticos.

Aproximadamente, el 20% de los pacientes que se ven afectados por la enfermedad de la gota tiene problemas en los riñones (cálculos renales). También hay que señalar como dato importante que la gota es 4 veces más común en el sexo masculino que en el femenino.

Vamos a diferenciar el desarrollo de la enfermedad de la gota en tres partes o fases. La primera de ellas carece de síntomas, es decir, es asintomática. En esta fase, el ácido úrico presente en la sangre va acumulándose poco a poco y aumentando sus niveles.

sintomas de la gota

La segunda fase consiste en la formación (poco a poco) de cristales en las articulaciones, que con el paso del tiempo dará lugar al síntoma más importante de la gota, o ataque agudo de gota. Se trata de un síntoma que aparece de repente y afecta a una o a varias articulaciones distintas.

Se caracteriza por un dolor intenso (que en la mayoría de casos aparece por la noche) y se acompaña de un enrojecimiento y calentamiento de la piel. En algunos pacientes también puede verse acompañado de fiebre.

La tercera y última fase se da cuando la gota se convierte en una enfermedad crónica, y se conoce como artritis gotosa. Se define a la enfermedad de gota como crónica cuando los ataques que mencionábamos antes se repiten constantemente y suele afectar a más de una articulación.

Después de estos ataques de gota, los síntomas de la misma desaparecen completamente, aunque cuando es crónica, se presentan molestias entre un ataque y otro.

Normalmente, alguien que ha padecido un ataque de gota, tiene un 50% de posibilidades de sufrir un nuevo ataque de gota. Cuando se padece gota de forma crónica o artritis gotosa el paciente puede padecer deformación en las articulaciones afectadas, pérdida de movilidad de dichas articulaciones y un dolor continuado en las mismas.

Cuando la gota se ha prolongado durante muchos años es común que aparezcan tofos. Un tofo es una protuberancia que se forma alrededor de la articulación afectada como consecuencia de la acumulación de cristales.

En principio, los tofos son indoloros pero, con el paso del tiempo, pueden llegar a crear úlceras o fístulas. Las articulaciones más comunes en las que pueden aparecer estos tofos son los codos, las muñecas o el tendón de Aquiles, por ejemplo.

Otros síntomas, o complicaciones que acarrea la aparición de la gota (además de las mencionadas anteriormente), tienen que ver con la presencia de disfunciones en los riñones, alteraciones vasculares del riñón y cólicos renales.

Ésta última complicación tiene que ver con la eliminación de estos cristales de ácido úrico (que se han transformado en piedras). Otras complicaciones que puede presentar la enfermedad de la gota son los trastornos cardiovasculares o la hipertensión.

Tratamiento de la gota

Como ya hemos visto, la gota es una enfermedad que se produce como consecuencia de la acumulación de pequeños cristales de ácido úrico en distintas articulaciones, que pueden acabar provocando artritis.

En algunos casos, esta acumulación de cristales puede acabar desarrollando tofos.

Normalmente, los médicos recomiendan un tratamiento precoz de la gota, aunque se haya superado el ataque de gota. Aunque los síntomas hayan desaparecido tras los síntomas severos de la gota, es importante acudir al médico para que éste pueda valorar la enfermedad y plantear un tratamiento.

También es importante ya que podremos prevenir distintas complicaciones que puedan aparecer en las articulaciones, como por ejemplo la artritis úrica.

tratamiento de la gota

El objetivo primario de la gota es reducir los niveles de ácido úrico excesivos, conociéndose este hecho como hiperuricemia. Con esta reducción se pueden aliviar las molestias provocadas por la gota.

En primer lugar, el tratamiento puesto en marcha tratará de detener el ataque de gota y con ello reducir el dolor.

Tras este tratamiento inicial, el médico llevará a cabo un tratamiento prologando, en el que se da una especial importancia a la nutrición, consiguiendo con ello evitar que la gota se transforme en una enfermedad crónica para el paciente.

Tratamiento del ataque de gota aguda

Los niveles de ácido úrico elevados son los que finalmente provocan un ataque de gota en los pacientes, pero existen tratamientos que pueden evitar que éstos tengan lugar.

Hay que tener en cuenta que cada paciente es diferente, y que nunca deben tomarse los medicamentos que aquí se exponen sin la recomendación de un médico.

Los medicamentos antirreumáticos así como los anti-inflamatorios no esteroideos se suelen aplicar en el tratamiento cuando se dan casos de ataque agudo de gota.

En otros casos, el médico puede recetar el uso de medicamentos que contengan cortisol, o glucocorticoides, ya que este tipo de medicamentos también pueden ayudar en el tratamiento de la gota aguda.

Recomendaciones y consejos para la gota

Además de los medicamentos que se recomiendan para tratar la gota, también es muy importante controlar la dieta del paciente.

Es importante en el caso de la gota saber qué alimentos son los que contienen mucho ácido úrico con el fin de evitar que la enfermedad empeore.

Por ello, los pacientes que padezcan o hayan padecido la gota deben evitar los alimentos que sean ricos en proteínas, como por ejemplo la carne roja y el marisco.

También es muy importante evitar o eliminar directamente de la dieta los alimentos ricos en grasas y que estén fritos, así como eliminar el consumo de bebidas alcohólicas.

En cambio, la dieta puede y debe incluir frutas, huevos, cereales, azúcares y lácteos en sus distintas modalidades.

Otros aspectos a tener en cuenta es el estado físico del paciente. Perder peso en el caso de pacientes obesos es muy recomendable, y debe hacerse de forma progresiva y de acuerdo a los planes de un dietista o directamente del médico.

Para ello, también es recomendable hacer deporte, ya que también ayudará al paciente a mejorar su flujo sanguíneo así como a mejorar la musculatura y a mejorar la movilidad de las articulaciones.

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