La fatiga crónica también conocido como síndrome de fatiga crónica es una enfermedad muy grave que afecta de forma intensa al que la padece y que presenta un grado de complejidad elevado.

Las personas que tienen fatiga crónica padecen un enorme cansancio y otros síntomas que no mejoran con el descanso.

Dicha fatiga crónica o sus síntomas asociados pueden empeorar si el paciente practica deporte o realiza algún tipo de esfuerzo, ya sea físico o mental. También es común que vean limitada las capacidades que tenían antes de desarrollar el síndrome de fatiga crónica.

Síntomas de la fatiga crónica

Los síntomas adicionales al propio cansancio son el dolor muscular generalizado (por lo que esta enfermedad puede confundirse con la fibromialgia), pequeñas pérdidas de memoria o dificultad para concentrarse, dificultad para dormir y el hecho de que la fatiga dure más de un día tras la actividad realizada.

En ocasiones, la fatiga crónica puede extenderse durante años, con las complicaciones que ello implica para la vida normal del paciente.

Para que un paciente sea diagnosticado con el síndrome de la fatiga crónica, tienen que darse 3 casos concretos que vamos a comentar a continuación:

  • El paciente tiene que haber padecido fatiga crónica durante 6 meses. Tiene que darse el hecho de que el cansancio no se deba a un esfuerzo concreto que el paciente haya realizado ni a otras causas en forma de dolencias o enfermedades. El médico comprobará que el paciente no sufre ninguna de estas enfermedades que puedan estar causando la fatiga crónica.
  • La fatiga crónica tiene que interferir de forma directa en la vida del paciente. Esto significa que el cansancio ocasionado por la fatiga crónica tiene que ser tal que impida al paciente realizar sus actividades diarias o su trabajo.
  • Que la persona presente más de 4 síntomas de esta lista de 8. Estos síntomas deben presentarse durante aproximadamente 6 meses de forma recurrente.
    • Que el paciente note una disminución de su memoria o de su capacidad para concentrarse.
    • Malestar y cansancio tras las 24 horas siguientes a la realización de un esfuerzo físico o mental.
    • Tener la sensación de que el sueño no es reparador.
    • Una pérdida de la memoria a corto plazo así como de la capacidad para concentrarse.
    • Dolor muscular generalizado por todo el cuerpo.
    • Dolor en las articulaciones del cuerpo que no se deben a otras enfermedades. Las articulaciones tampoco están hinchadas ni enrojecidas.
    • Dolores de cabeza no padecidos anteriormente al síndrome de la fatiga crónica.
    • Sensibilidad en los ganglios linfáticos localizados en el cuello o en las axilas. Esta exploración debe ser llevada a cabo por un médico.
    • Dolor de garganta que sea común y sin otras razones aparentes.

Otros síntomas que también son presentados por pacientes del síndrome de fatiga crónica son la dificultad para pensar o concentrarse en algo concreto, los problemas de equilibrio, sensibilidades a determinados alimentos, medicamentos u olores, sudores nocturnos o alteraciones visuales tales como la sensibilidad extrema a la luz o el dolor de ojos.

Estos son solo algunos de los síntomas adicionales de la fatiga crónica, pero es importante tener en cuenta que ante cualquier sospecha de padecer fatiga crónica, hay que acudir a un médico lo más rápido posible para que diagnostique correctamente la enfermedad y presente un tratamiento adecuado a la misma.

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Como ya hemos comentado en otro artículo, la fatiga crónica consiste ni más ni menos que en un cansancio intenso y continuo, conocido como fatiga, que no se puede aliviar descansando.

Hay que tener en cuenta que además, la fatiga crónica no está causada por otras enfermedades. También se conoce a la fatiga crónica como SFC (Síndrome de Fatiga Crónica).

Las causas de la fatiga crónica

En este momento aún no se conocen las causas exactas de la fatiga crónica o síndrome de fatiga crónico, aunque si que se sospecha que puede deberse a una combinación de varios factores que pueden intervenir en el desarrollo del síndrome de fatiga crónico.

A continuación se mencionan algunos de los posibles desencadenantes de la fatiga crónica:

  • Virus de Epstein Barr, también conocido como mononucleosis infecciosa.
  • La rubeola.
  • Algunos virus del herpes.
  • Candida albicans o candidiasis
  • La neumonía.

Pese a que estas enfermedades pueden actuar como desencadenantes de la fatiga crónica, es importante tener en cuenta la diferencia entre desencadenante y causa.

No se tiene prueba alguna en este momento de que un determinado virus sea el responsable del posterior desarrollo del síndrome de fatiga crónico.

Pese a ello, los médicos no excluyen las posibilidad de que distintas enfermedades infecciosas puedan tener algo que ver con el desarrollo de la fatiga crónica.

Otras investigaciones apuntan a que determinadas disfunciones del sistema inmunitario pueden estar relacionados directamente con el desarrollo de la fatiga crónica, aunque por el momento no se ha podido comprobar.

También se está investigando la posibilidad de que algunas enfermedades de tipo alérgico puedan estar relacionados con la fatiga crónica, aunque no podrían ser la única causa, ya que no todos los afectados por el síndrome de fatiga crónica tienen alergia.

Además de lo mencionado anteriormente, también pueden influir estados de elevado cansancio debido a la sobrecarga física aguda o por culpa de distintas infecciones que se puedan padecer.

Otras posibles causas tienen que ver con estar bajo mucha presión o un continuo estrés psíquico. Muchos de los pacientes afectados por la fatiga crónica han superado justo al inicio de ésta algún acontecimiento importante o trágico en sus vidas que ha influido de manera notable en su estado de ánimo.

Por su parte, los recientes estudios revelan que la alimentación no está relacionada directamente con el desarrollo del síndrome de fatiga crónico, por lo que una mala alimentación o una alimentación descompesanda en lo que a déficit de nutrientes se refiere parece no tener relación alguna con el desarrollo de la fatiga crónica.

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También se ha mencionado en alguna ocasión la posibilidad de que la fatiga crónica tenga como causa algún factor que se encuentre en el entorno de la persona afectada.

Como el resto de posibles causas de la fatiga crónica que hemos mencionado en este artículo, no hay ninguna prueba que demuestre que este hecho sea cierto.

La fatiga crónica, como hemos comentado ya en este blog, es una enfermedad de la cual no se conocen sus causas exactas, por lo que a la hora de diagnosticar correctamente la enfermedad, los médicos pueden encontrarse ante el hecho de que la fatiga crónica es muy parecida a otras enfermedades como pueden ser infecciones (hepatitis o tuberculosis) o algunas alergias.

Para poder diagnosticar la fatiga crónica, en primer lugar se tienen que eliminar otras posibles enfermedades con similares síntomas.

El diagnóstico de la fatiga crónica

A continuación vamos a hablar sobre algunas de las pruebas que son necesarias para diagnosticar correctamente la fatiga crónica o síndrome de fatiga crónico.

Como ya hemos comentado, para descartar otras posibles enfermedades con síntomas parecidos, el médico normalmente suele realizar análisis de sangre y de orina.

También se suelen investigar el historial del paciente para conocer si tiene alguna alergia.

Por otra parte, el médico también necesitará conocer algunos detalles sobre la vida del paciente, tales como si experimenta estrés en su trabajo, si está deprimido o si ha vivido recientemente algún suceso traumático.

Otros criterios que el médico sigue a la hora de realizar el diagnóstico de la fatiga crónica son:

  • Si el cansancio y molestias duran más de seis meses.
  • Si el cansancio provocado por la fatiga crónica está impidiendo al paciente trabajar de forma normal o realizar las actividades que antes si realizaba.
  • Si el estado de cansancio del paciente no mejora tras dormir o descansar.
  • Otro criterio a tener en cuenta es si el cansancio y molestias provocadas por esta enfermedad han tenido un inicio claro y no han tenido lugar durante toda la vida del paciente.
  • Además de el propio cansancio provocado por la fatiga crónica, también pueden aparecer otras molestias como dolores de cabeza o síntomas propios de los resfriados.

El tratamiento de la fatiga crónica

Dado que no se conocen las causas de la fatiga crónica, el tratamiento de la misma va destinado a aliviar las molestias que ésta causa en los pacientes que la padecen.

Debido a las características de la fatiga crónica, muchos pacientes padecen depresión o desesperación debido a los síntomas de el síndrome de fatiga crónico y a las limitaciones que provoca.

Por ello, un buen tratamiento psicológico está recomendado para ayudar a los pacientes a saber enfrentarse de la manera adecuada a la enfermedad.

Dependiendo de cada caso, y por ello es muy importante acudir al médico, se puede combinar el tratamiento psicológico con determinada medicación.

Debido a la propia enfermedad, muchos pacientes prefieren no realizar actividad deportiva alguna, ya que temen cansarse aún más si realizan algún deporte.

Pero de hecho, se sabe que el continuo reposo y la inactividad pueden acrecentar los síntomas de la fatiga crónica, por lo que en la mayoría de los casos es recomendable realizar ejercicio físico moderado y de no mucha intensidad, y siempre propuesto por un médico, ya que de realizarse con demasiada intensidad podría acrecentar los síntomas de la fatiga crónica.

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Fatiga crónica: Qué es, síntomas, causas y tratamiento
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