La rodilla es una de las articulaciones más importantes de todo el cuerpo humano, tanto por su complejidad, como por el enorme uso que le damos o las distintas dolencias en las que se puede ver implicada.

Las rodillas soportan el peso de todo el cuerpo y nos permiten andar, correr o saltar por lo que podemos considerar a la articulación de la rodilla como una de las que mayor desgaste sufre de todo el cuerpo.

El dolor de rodilla puede aparecer en personas de cualquier edad de repente y sin ninguna causa aparente y también puede aparecer tras la práctica de alguna actividad física o tras una lesión.

Partes de la rodilla

Antes de empezar a ver las causas del dolor de rodilla es conveniente saber de qué estamos hablando.

Por ello vamos a identificar las partes que forman la rodilla:

  • Partes óseas: La rodilla está formada por la parte inferior del fémur, la superior de la tibia y la rótula que se encuentra en la parte delantera de la rodilla. Aunque el peroné no forma parte de la articulación si que está implicado al estar algunos ligamentos de la rodilla insertados en él.
  • Los meniscos: Son una especie de almohadillas. Sirven para amortiguar los huesos del fémur y de la tibia. En cada rodilla podemos encontrar dos, el lateral y el medial.
  • Los ligamentos: Sujetan las rodillas. En la parte externa están los ligamentos extraarticulares y en la parte interna o intraarticulares encontramos los ligamentos cruzados anterior y posterior. Otros ligamentos que se encuentran en la rodilla son los ligamentos rotulianos, que como su nombre indica se encargan de sujetar la rótula.
  • Cápsula articular: Es un tejido fibroso que se encuentra alrededor de la articulación de la rodilla y le da estabilidad. Dentro de esta cápsula se encuentra el líquido sinovial que funciona como una especia de lubricante para mejorar el movimiento de la articulación y hacerlo más fluido.

Causas del dolor de rodilla

Para aislar la causa del dolor de rodilla es muy importante saber cómo se produjo la lesión (si es que ésta existe) e identificar si se debe a un golpe, un movimiento brusco o caída tras un mal salto.

El dolor de rodilla también puede haber ido aumentando con el tiempo poco a poco.

Gran parte de las lesiones que provocan dolor en la rodilla son las lesiones deportivas afectando de manera normal al menisco o a los ligamentos cruzados. Las lesiones en el menisco se producen tras un golpe o giro muy brusco de la rodilla.

En este tipo de lesiones el dolor aparece poco a poco y el derrame (si es que lo hubiera) puede tardar en aparecer hasta 2 días tras la lesión.

dolor-de-rodilla

Al producirse este tipo de lesiones puede que el paciente tenga dificultad para extender las piernas o se le bloquee la rodilla.

Las lesiones de ligamentos pueden ser intraarticulares o extraarticulares. Las lesiones en el ligamento cruzado anterior se producen por traumatismos con hiperextensión y es muy común en los deportistas.

Se siente un desgarro en la rodilla acompañado de un dolor intenso y un derrame que se produce de forma rápida (dentro de la primera hora tras la lesión).
Por su parte, el ligamento cruzado posterior se lesiona al chocar la tibia con la rodilla cuando se está en una posición flexionada.

En ambos casos, el médico debe valorar si se elige un tratamiento conservador para la recuperación de los ligamentos cruzados o si se prefiere una intervención quirúrgica.

Hay que recordar que estos ligamentos se encuentran dentro de la articulación de la rodilla y no cicatrizan tan fácilmente como podrían hacerlo otras partes de la misma.

Otra causa muy común del dolor de rodilla son las tendinitis o bursitis. Se trata de la inflamación de los tendones o de las borsas serosas respectivamente.

La tendinitis rotuliana es la que afecta al tendón rotuliano, y consiste en una inflamación del mismo que presenta dolor intenso al subir o bajar escaleras por ejemplo.

Dolor de rodillas tras traumatismo

Posiblemente sea la causa de dolor de rodilla más fácilmente identificable, ya que aparece normalmente al instante tras habernos golpeado la rodilla.

Un traumatismo en la rodilla puede tener diversas intensidades; puede afectar solo superficialmente y formar un pequeño hematoma, o llegar a afectar internamente a la articulación incluyendo a meniscos, ligamentos o los huesos que la forman.

Es importante acudir al médico tras una contusión si el dolor no desaparece en 24 horas, ya que podría ser síntoma de que se padece algo más que un simple golpe en la rodilla.

Dolor de rodilla por tendinitis rotuliana

Otra causa del dolor de rodilla muy frecuente es la inflamación del tendón rotuliano. Es muy común en mujeres, jóvenes y personas deportistas y aumenta el dolor cuando se suben o bajan escaleras o al levantarnos de una silla.

La tendinitis rotuliana suele aparecer después de exponer a la rodilla o rodillas a un trabajo excesivo, ya sea subir y bajar escaleras muchas veces o practicar deportes que implican saltar mucho, como el vóley o el baloncesto.

Normalmente con tratamiento contra la inflamación, rehabilitación de la rodilla y limitación de la práctica que causa la tendinitis, el dolor desaparece.

Si se continua realizando las mismas actividades durante periodos de tiempo prolongados, el dolor puede volverse crónico y evitar que la rodilla recupere su estado normal aunque se trate correctamente.

Dolor de rodilla debido a la artrosis

Una enfermedad más grave que las dos causas anteriores del dolor de rodilla es la artrosis. En la mayoría de los casos aparece en personas mayores, aunque en determinados casos también puede aparecer en personas jóvenes.

La artrosis desgasta lenta pero inexorablemente los cartílagos que sirven de “amortiguadores” naturales de los huesos de la articulación de la rodilla.

dolor-de-rodilla al flexionar

La inflamación y el dolor en la rodilla son los síntomas más comunes de la artrosis, así como la dificultad de movimientos a primera hora de la mañana de dicha articulación.

Aún no se por qué me duelen las rodillas

Este suele ser el caso más común si no se ha visitado a un especialista o médico que pueda diagnosticar correctamente el dolor que se padece en esta importante articulación.

El dolor de rodilla, por ejemplo, podría venir referido desde algún problema en la espalda o deberse a enfermedades graves como la osteoporosis. Por lo tanto, es muy importante valorar realmente la utilidad de las rodillas en nuestro día a día y visitar a un médico para empezar a recuperar sus funciones completas.

Como siempre, la mejor forma de tratar un dolor de rodilla tras haber identificado sus causas es acudir a un especialista o médico que pueda darnos un tratamiento personalizado acorde a nuestra historia clínica y a nuestra dolencia en particular.

Las rodillas son una de las articulaciones que más peso y presión soportan de todo el cuerpo.

Por ello, con el paso del tiempo y a medida que nos hacemos mayores la articulación de la rodilla en general y los cartílagos en particular sufren un desgaste que puede convertirse en dolor u otro tipo de dolencia.

Un factor que puede acelerar el proceso del desgaste de rodilla es el sobrepeso, ya que se incrementa la tensión y el peso que tiene que soportar esta articulación.
El exceso de carga sobre la articulación de la rodilla puede causar un desgaste “antes de tiempo” que se convierta en artrosis o artritis.

El desgaste de rodilla es más frecuente en aquellas personas que han padecido roturas, fracturas o lesiones en dicha articulación, ya que los ligamentos de la misma se ven afectados.

El desgaste de rodilla suele causar un dolor progresivo que a medida que avanza va impidiendo que se desarrolle el movimiento completo de la rodilla.

Clasificación del desgaste de rodilla

Los especialistas médicos clasifican el desgaste de rodilla en cuatro grados diferentes. Es muy importante acudir a un especialista que pueda valorar personalmente nuestro caso y consecuentemente presentarnos el mejor tratamiento disponible.

  • Desgaste de rodilla grado I: este tipo de desgaste es el de menor intensidad y se trata de un reblandecimiento del cartílago de la articulación de la rodilla.
  • Desgaste de rodilla grado II: hablando en términos mundanos, se habla de desgaste de rodilla de grado II cuando el cartílago de la misma se encuentra en proceso de deshilachado. Para conocer exactamente la situación del cartílago es necesario efectuar pruebas profesionales médicas.
  • Desgaste de rodilla grado III: El desgaste del cartílago es tal que en el mismo se encuentra grandes fisuras.
  • Desgaste de rodilla grado IV: es el más grave de todos los tipos de desgaste de rodilla y sucede cuando prácticamente el cartílago ha dejado de existir y los huesos se encuentran expuestos. Se trata del desgaste de rodilla más doloroso ya que los huesos se rozan entre si produciendo mucho dolor en la articulación.

Tratamiento del desgaste de rodilla

El tratamiento del desgaste de rodilla, como hemos comentado antes, dependerá del grado del mismo.

Este desgaste, solo puede ser evaluado correctamente por un especialista, por lo que iniciar un tratamiento en casa sin la supervisión de un médico podría llegar a ser peligroso para la recuperación de la articulación, al estar aplicando un tratamiento inadecuado.

En el caso del desgaste de rodilla de grado I y II el tratamiento general consiste en la toma de antinflamatorios para reducir la posible hinchazón de la zona.

Además, el médico le detallará qué actividades puede y no puede realizar con el fin de no perjudicar la recuperación de la rodilla y del cartílago de la misma.

También puede recomendarle el realizar determinados ejercicios de recuperación y la toma de complementos alimenticios como la glocosamina o diacereína.

Si la rodilla padece un desgaste de grado III, el tratamiento para curarla es más complicado, ya que (valoración del médico por medio), puede requerir de una inyección de esteroides que disminuya la inflamación en la zona.

También se puede optar por una limpieza de la rodilla mediante una artroscopia, que permitirá mejorar del dolor que provoca el desgaste de rodilla.

El médico también puede presentar un tratamiento que consiste en la viscosuplementación, que consiste en reemplazar el líquido articular perdido en la rodilla por otro similar que funciona como lubricante y antinflamatorio.

Si el desgaste de rodilla alcanza el grado IV, el médico podría considerar que la mejor opción es colocar una prótesis en la rodilla desgastada con el fin de que sustituya a la parte dañada de la misma.

El pronóstico de este tipo de prótesis es muy bueno ya que eliminan el dolor en el paciente y mejoran el funcionamiento de la rodilla de forma considerable.

Por el contrario, tienen el inconveniente de que dependiendo del uso que se les dé, tienen una vida útil de 10 a 15 años.

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