Son muchas las personas que padecen dolor de cuello alrededor del mundo cada día. Esta dolencia puede aparecer por variadas razones, como una mala postura durmiendo, un mal movimiento, un esfuerzo excesivo o extender durante mucho tiempo malas posturas, como estar encorvado delante de la pantalla del ordenador.

El 70% de la población va a padecer dolor de cuello, de hombros o en la espalda, más concretamente en su parte superior, en algún momento de su vida. Por ello, es importante fortalecer la zona de al espalda y el cuello (siempre bajo supervisión), para evitar que aparezcan estos molestos dolores.

Dado que los músculos de los hombros y cuello intervienen en la mayoría de movimientos que realizamos a directo, tales como girar la cabeza, asentir o negar, etc., además de soportar el peso de la cabeza, es importante cuidar y trabajar la zona para no padecer dolores de cuello.

Dolor de Cuello

Dolor de cuello: ¿qué es?

Es importante saber que al sentir dolor de cuello el principal responsable es el trapecio, uno de los músculos más importantes de la zona. Se trata de un gran músculo que va desde la parte superior de la espalda hasta la parte trasera del cuello.

Este músculo se encarga de soportar el peso de la cabeza, además de colaborar con otros músculos en los movimientos de los omóplatos y los hombros.

Tener dolor de cuello puede interferir en nuestra vida diaria en la medida en que no nos dejará realizar las tareas que hacemos normalmente y también puede en muchas ocasiones causar molestos dolores de cabeza.

En los casos en los que un dolor de cuello intenso se prolongue durante más de una semana tras aplicar los consejos mencionados en este artículo, lo mejor es que acudas a un especialista para descartar alguna dolencia más grave.

Causas del dolor de cuello

Si ya has padecido de dolor de cuello, seguro que no quieres volver a experimentarlo por nada del mundo. Vamos a darte las claves para que no sufras de dolor de cuello nunca más.

La causa más común del dolor de cuello es una incorrecta postura al dormir.

Pasamos entre 6 y 8 horas durmiendo, por lo que tener una buena cama y almohada es algo básico para evitar los dolores de cuello. Sea cual sea la postura en la que se duerma, es importante que el cuello y la espalda se mantengan alineados.

Como hemos mencionado anteriormente, la almohada es una de las claves a la hora de evitar el dolor de cuello.

Dolor de cuello

Por ejemplo, una almohada demasiado abultada no es una buena elección, ya que eleva la cabeza por encima de la línea que marca la espalda, teniendo en tensión los músculos del cuello durante toda la noche.

Por lo tanto vale la pena invertir algo más de dinero en comprar una almohada de primera calidad para ganar en salud.

Las personas que trabajan en una oficina suelen mantener la misma postura durante periodos prolongados, por lo que tener una postura correcta es indispensable para evitar los dolores de cuello.

Lo ideal es tener la pantalla a la altura de los ojos y estar en una postura relajada, sin acercar la cabeza a la pantalla ni encorvar la espalda. La espalda tiene que estar apoyada en todo momento y mantenerse erguida.

Cómo aliviar el dolor de cuello

Las malas posturas provocan que los músculos del cuello, los hombros y la espalda se tensen, provocando rigidez y dolor en la zona. Lo más importante para evitar que aparezcan los molestos dolores en el cuello es mantener los músculos relajados.

Para conseguir relajar estos músculos es importante aprender a realizar estiramientos sin ser bruscos o agresivos, ya que se trata de una zona delicada.

Otra forma de aliviar el dolor de cuello en casa es aplicar calor sobre la zona. El calor ayuda a los músculos del cuello a relajarse al mismo tiempo que disminuye la sensación de dolor en la zona.

Al aplicar el calor (mínimo 5 minutos) es importante no mover el cuello ayudando a que el calor se distribuya de forma uniforme por toda la zona afectada.

El estrés se ha revelado como una causa muy común del dolor de cuello. La tensión que se acumula en la zona del cuello es muy difícil de combatir y además de dolor en el cuello, puede provocar dolores de cabeza o extenderse a espalda y hombros.

Es muy recomendable mantener un estilo de vida saludable, esforzarse en combatir el estrés y hacer ejercicios. Mediante el ejercicio físico se mantiene el tono muscular de todo el cuerpo, mejorando nuestra postura.

Algunos ejercicios especialmente recomendados para el dolor de cuello son el yoga o el pilates, ya que se trata de actividades poco agresivas con el cuerpo pero que trabajan de forma excepcional el tono muscular.

Si el dolor de cuello es tan intenso y rígido que no se puede tocar el pecho con la barbilla y está acompañado de dolor de cabeza y fiebre es importante que visite a su médico lo más rápidamente posible, ya que podría tratarse de meningitis.

Como es evidente, estos consejos para aliviar el dolor de cuello son genéricos y no están adaptados a cada caso, por lo que si tu dolor de cuello te está haciendo imposible llevar una vida normal, lo mejor es que visites a un especialista que evalúe tu caso personalmente.

Ejercicios para el dolor de cuello

En esta parte vamos a hablar sobre algunos ejercicios para el dolor de cuello, en su vertiente preventiva y también para aliviar el dolor. Se trata de algo importante, ya que no hay que olvidar que el dolor de cuello es algo que todos padecemos en algún momento de nuestra vida.

Excepto en casos graves como podría ser la aparición de un tumor o un fuerte traumatismo en el cuello, lo más normal es que el dolor de cuello esté provocado por el estrés del día a día o por malas posturas adoptadas durante un tiempo considerable. Son ejemplos de malas posturas:

  • Posturas incorrectas al sentarnos: Al trabajar durante muchas horas sentados, una mala postura que fuerce el cuello seguramente se transformará en dolor pasado un tiempo.
  • Mantener los hombros adelantados: Trabajar con los hombros adelantados respecto a la posición de la cabeza también producirá dolor.
  • Mantener el cuello en una postura durante mucho tiempo, como puede ser mirar hacia arriba mientras pintamos o arreglamos una lámpara.
  • Dormir en posturas incorrectas sin tener alineado el cuello con el resto de la columna.
estiramiento de cuello

estiramiento de cuello

El estiramiento lateral del cuello ayuda a disminuir la tensión en los músculos tras dormir en una mala postura o una larga jornada de trabajo.

Colocando la mano derecha sobre la parte izquierda de la cabeza se debe doblar el cuello hacia la derecha con cuidado. Se estirará el cuello aproximando la cabeza hacia el hombro muy poco a poco para mantener la posición durante unos diez segundos.

Después se repite la operación hacia el otro lado. Es muy importante ser delicado en este tipo de tareas ya que cualquier movimiento brusco podría empeorar aún más la situación.

Otro ejercicio preventivo del dolor de cuello consiste en aliviar el estrés. El estrés aumenta la tensión corporal afectando de forma intensa en los músculos del cuello.

Por ello, acudir a terapias que nos ayuden a relajarnos está recomendado para los casos de dolor de cuello, ya que al relajarnos, también se relajan los músculos responsables del dolor de cuello.

También es recomendable descansar cuando llevamos mucho tiempo conduciendo o trabajando frente al ordenador. Tomarnos un respiro y estirar tanto la espalda como el cuello seguro que liberará mucha tensión de nuestro cuello evitando que aparezca el dolor.

dolor de cuello

También podemos usar el frío y el calor para aliviar el dolor de cuello. El frío se recomienda para disminuir la inflamación y se debe aplicar durante no más de 20 minutos varias veces al día.

Por su parte, el calor aumenta el flujo sanguíneo y hace desaparecer el dolor. Es importante no aplicar calor sobre una zona inflamada o roja, ya que acrecentaría la inflamación.

Revisar nuestra zona de trabajo puede evitarnos futuros dolores de cuello. La pantalla debe estar el nivel de los ojos y la silla en la que nos sentemos debe estar delante de la pantalla evitando tener que girar el cuello para verla.

Es muy importante mantener la espalda recta y tener una postura relajada mientras se trabaja, ya que pasamos muchas horas frente al ordenador y si tenemos una postura incorrecta, la espalda y el cuello acabarán resintiéndose.

Si estos consejos no consiguen que tu dolor de cuello desaparezca es muy recomendable que visites a un especialista, ya sea un fisioterapeuta o un médico que pueda ayudarte a identificar el problema exacto y te dé las soluciones y ejercicios adecuados para tratar tu dolor de cuello.

Cómo aliviar la tensión en el cuello

La tensión en la zona del cuello y de la nuca es una dolencia muy extendida a día de hoy alrededor de todo el mundo. El estrés, malas posturas al trabajar o al dormir y otros factores, provocan que la tensión en el cuello moleste y cause otras dolencias complementarias en muchísimas personas.

Cuando el cuello se encuentra tenso, dicha tensión se extiende hacia la musculatura de los hombros causando un desajuste que termina por provocar dolor en la zona además de tensión.

También es común que la tensión acumulada en el cuello cause dolores de cabeza, siendo esta una dolencia que afecta a más del 70% de la población.

aliviar tension en el cuello

Evita la tensión en el cuello conociendo sus causas

Una buena forma de evitar que aparezca la tensión en el cuello es evitando algunas posturas y actitudes que causan la misma.

Por ejemplo, si trabajamos en una oficina sentados, inclinar la cabeza hacia delante (muchas veces inconscientemente), hace que la musculatura del cuello y los hombros trabaje de forma excesiva, apareciendo como consecuencia la tensión y el dolor.

Siguiendo con el caso de la posición en el trabajo, también es importante controlar la altura de la pantalla y del teclado del ordenador. El centro de la pantalla debe encontrarse a la altura de nuestros ojos y los reposabrazos deben estar a la altura adecuada (no demasiado bajos), evitando así que se tensión los músculos del hombro.

También es muy importante evitar el estrés, ya que éste puede causar una tensión en el cuello elevada, acompañado de dolores de cabeza constantes.

Consejos para aliviar la tensión en el cuello

Seguro que después de leer algunas de las causas de la tensión en el cuello ya estás pensando cómo puedes evitarlo. Y así es, pero no está de más añadir algunos consejos extra para que tengas totalmente claro como puedes aliviar la tensión en el cuello.

Un primer ejercicio que se puede realizar tanto en el trabajo como en casa consiste en: mientras se está sentado en una silla, se dejan caer de forma relajada los hombros y los brazos manteniendo una postura erguida (espalda recta), seguidamente se deben encoger los hombros durante unos 5 segundos para volver a relajarlos después. Podemos repetir esta rutina unas 10 veces.

Otro estiramiento recomendado consiste en llevar la barbilla lentamente hacia un hombro, para mantener allí la postura durante unos 5 segundos. Después, lentamente, se debe llevar la barbilla hacia el otro hombro y repetir el proceso. Se pueden realizar series de unas 10 repeticiones.

También se pueden hacer estiramiento verticales. Éstos consisten en llevar la cabeza muy poco a poco hacia abajo, llevando la barbilla hacia el pecho. Una vez se ha llegado al límite, se debe mantener la postura durante 5 segundos.

Después, poco a poco, se debe llevar la cabeza hacia atrás y mantener la postura otros 5 segundos, repitiendo todo el proceso un total de 10 veces.

rotacion de cuello
Es muy importante mencionar que cada tipo de tensión en el cuello es diferente, por lo que para conocer el mejor tipo de ejercicio para relajar dicha tensión, es imprescindible acudir a un especialista que valore la dolencia de cada caso y proponga un tipo de ejercicio adaptado a cada individuo.

Almohadas cervicales: Cómo elegirlas correctamente

Debido a que pasamos un mínimo de 6 horas durmiendo cada día, las almohadas sobre las que descansamos son uno de los elementos más importantes para evitar dolores cervicales y en la espalda en general.

Por si eso fuera poco, si elegimos una almohada cervical inadecuada o de baja calidad podemos sufrir dolores de cabeza y agravar los problemas cervicales que pudiéramos padecer.

almohadas cervicales

Vamos a ver qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir una buena almohada cervical que nos permita descansar correctamente y en una postura adecuada.

Elegir una u otra almohada cervical dependerá de muchos factores, por lo que lo ideal es tomar esta decisión junto a un médico o fisioterapeuta que conozca perfectamente el estado de nuestro cuello y espalda. Además, la posición en la que acostumbramos a dormir también es muy importante:

Si duermes boca arriba: lo más recomendable es utilizar una almohada más bien fina, ya que solo debe servir como soporte para el cuello y en menor medida para la cabeza. Según los expertos, dormir boca arriba es una de las mejores posturas para evitar problemas en espalda y cuello.

Si duermes de lado: en esta postura la almohada cervical debe evitar que la cabeza se gire demasiado y el cuello se junte en exceso al hombro.

Para ello, la almohada ha de ser gruesa para conseguir que el cuello se quede alineado con el resto de la columna vertebral, ni por encima, ni por debajo, ya que de esta forma provocaría tensión en los músculos que intervienen.

Si duermes boca abajo: es recomendable utilizar una almohada cervical flexible, blanda y fina.

Es la postura menos recomendada por médicos para dormir ya que se suele hacer con el cuello girado hacia un lado, ejerciendo tensión sobre el cuello durante muchas horas seguidas y en la misma postura.

Tipos de almohadas cervicales

Como hemos comentado, las almohadas cervicales tienen el objetivo de servir de apoyo al cuello para mantener las vértebras cervicales alineadas con el resto de la columna vertebral.

Hoy en día existen varias opciones de almohadas cervicales que comprar que vamos a comentar según su material de fabricación:

  • Almohadas de fibra: son las más comunes en los hogares. Aportan firmeza además de tener una gran capacidad de recuperación. Excepto que se padezca alguna dolencia en el cuello o se quiera prevenir la aparición de alguna de éstas, es una almohada correcta.
  • Almohadas de pluma: las almohadas de pluma o plumón no destacan por su firmeza y están indicadas para aquellas personas que duerman boca abajo, pero no están indicadas para aquellos que duermen boca arriba o boca abajo ya que no dan el soporte suficiente. Tampoco están recomendadas para los alérgicos.
  • Almohadas de látex: las almohadas cervicales de látex se adaptan correctamente al cuello y son ideales para personas alérgicas. Pueden ser usadas tanto por personas que duermen boca arriba como de lado.
  • Almohadas viscoelásticas: este tipo de almohadas replican la forma del cuello y cabeza con el objetivo de ofrecer el mejor soporte durante el sueño. Las almohadas viscoelásticas son las más recomendadas para las personas que padecen de dolor de cuello o espalda ya que se adaptan perfectamente al cuello y ofrecen un soporte perfecto para el cuello.

A la hora de elegir una almohada cervical, es importante tener siempre en mente la importancia de ésta en nuestra vida diaria.

Si no conseguimos descansar correctamente y en una postura adecuada, es seguro que con el tiempo, esto nos pasará factura en forma de dolor de cuello, de cabeza, de espalda o en enfermedades más graves, por lo que, junto con la opinión de un especialista, hay que elegir la almohada adecuada independientemente de factores como el precio.

Operación de cervicales: consideraciones

Las dolencias cervicales normalmente son causadas por hernias en los discos intervertebrales de la zona o por un crecimiento anormal sobre los cuerpos intervertebrales que comprimen algún nervio espinal provocando con ello dolor en el paciente que se puede irradiar hacia las extremidades (principalmente brazos). 

La operación de cervicales también puede ser necesaria en algunos casos de estenosis o estrechamiento de la columna en dicha zona.

operacion de cervicales

Una operación de cervicales puede ser necesaria cuando aparece dolor cervical que interfiere con las actividades cotidianas del individuo o aparece un dolor irradiado hacia los hombros o brazos acompañados en algunas ocasiones de debilidad en los mismos.

Riesgos de una operación de cervicales

Es importante saber que en cualquier tipo de operación existen una serie de riesgos que hay que pararse a valorar junto con los beneficios de la operación. Evidentemente, una operación de cervicales también acarrea ciertos riesgos y complicaciones que vamos a analizar a continuación:

  • En aquellos casos en los que se trate de una operación de cervicales muy arriesgada, se puede producir lesiones en la médula espinal o en el esófago. Otras zonas cercanas que también pueden verse afectadas son la arteria carótida o las cuerdas vocales. Todas estas complicaciones y riesgos habrán sido advertidos por el cirujano antes de llevar a cabo la operación de cervicales y deben ser asumidos por el paciente.
  • Si la operación de cervicales tiene como objetivo que se produzca una fusión de los huesos cervicales, puede ser que ésta no se produzca correctamente.
  • También es posible que tras la operación el dolor no desaparezca como era de esperar o se produzca una infección en la zona operada como consecuencia de la propia operación.

Debido a todos estos riesgos y posibles complicaciones de una operación de cervicaleses importante tomarse un tiempo a la hora de decidir si te vas a someter o no a una operación de cervicales.

La opinión es únicamente tuya, pero no se debe ignorar la opinión del cirujano y de tu médico, ya que pueden aportarte valiosos puntos de vista.

Operación de cervicales: postoperatorio

Tras la operación de cervicales es normal que se tarde un tiempo en notar la mejoría, es decir, ésta no es inmediata. Es importante seguir al pie de la letra las recomendaciones del médico en lo que se refiere a la recuperación tras una operación de cervicales.

Por ello, normalmente se recomienda mantener reposo absoluto durante las 24 horas siguientes a la intervención y también se suele recomendar medicación durante el mes siguiente a la operación de cervicales.

El médico también te informará de qué movimientos has de evitar tras la operación de cervicales con el objetivo de no dañar la zona operada ni las suturas. Normalmente se recomienda que no se realicen ciertas actividades durante el periodo de tiempo que el médico estipule.

Evidentemente, aunque estas recomendaciones puedan parecer genéricas, dependerán y mucho del tipo de operación cervical a la que te hayas sometido, por lo que la opinión del cirujano y del personal de rehabilitación debe ser escuchada y atendida por el paciente.

Qué es una contractura cervical

Llamamos contractura cervical a la dolencia causada por la tensión excesiva de los músculos que intervienen en el movimiento del cuello, causando dolor al que la padece e incapacitándole en varios grados. Dada la situación de estos músculos, también pueden producir mareos o dolores de cabeza.

Por su parte, el dolor cervical crónico se presenta en la parte trasera del cuello, de la nuca a la zona interescapular y dura más de dos meses seguidos. En el cuello intervienen varios músculos como el trapecio, que es el “culpable” de la mayoría de dolores de cuello y contracturas de la zona.

Causas de las contracturas cervicales

Como hemos comentado, una de las causas principales del dolor cervical es la tensión de los músculos del cuello. Algunas causas del dolor cervical:

  • Estar en mala postura trabajando durante mucho tiempo.
  • Mantener una incorrecta postura cuando se lee o se ve la televisión.
  • No tener alineada la vista con la posición del monitor en el trabajo. Tenerlo en una posición más alta o más baja de lo debido hará que mantengamos una postura incorrecta, ejerciendo demasiada presión sobre los músculos del cuello.
  • Utilizar una almohada que no permita que el cuello descanse alineado con el resto de la columna vertebral.
  • La fibromialgia.
  • Artritis cervical.
  • Ruptura de discos verticales.

contracturas cervicales

Síntomas de la contractura cervical

Normalmente son muy fáciles de identificar, dado que se manifiesta con un gran dolor en la zona cervical. El dolor se puede presentar de forma aislada y pasajera o también puede presentarse de forma más continuada por lo que evidentemente afectará a la calidad de vida de aquellas personas que lo padezcan.

Algunos síntomas de la contractura cervical son:

  • El mencionado dolor intenso en la zona de las cervicales.
  • Pinchazos fuertes y muy dolorosos al hacer ciertos movimientos con el cuello.
  • Inflamación localizada en dicha zona. También puede estar acompañado de un aumento de la temperatura de la piel en la zona cervical.
  • Sensación de hormigueo en la zona cervical.

Posturas antiálgicas. Se trata de las posturas que adoptan los pacientes para evitar girar el cuello de una determinada forma. Es muy claro el ejemplo de las personas que giran todo el tronco en lugar de girar el cuello para evitar el dolor que este movimiento le produce.

Como habrás adivinado, estos síntomas no son únicos de la contractura cervical, sino que también pueden estar indicando otro tipo de dolencia. Por lo tanto, es importante comprobar que efectivamente se trata de una contractura cervical visitando a un fisioterapeuta o médico.

En el caso de confirmarse la contractura cervical, se tiene que saber que esta dolencia no es algo grave, aunque sin el tratamiento adecuado puede llegar a convertirse en un dolor crónico.

Tratamiento de la contractura cervical

Para tratar las contracturas cervicales normalmente se recomendará reposo, ya que de esta forma los músculos podrán relajarse de forma natural.

A continuación se van a comentar algunos de los tratamientos más recomendados para la contractura cervical:

  • Reposo: como ya hemos comentado, el reposo se recomienda para las contracturas cervicales. Se prohibirá hacer cualquier actividad física que ponga en funcionamiento el cuello durante al menos 3 días.
  • Aplicar calor en la zona: Es ideal el uso de una manta eléctrica para aliviar el dolor sin utilizar por más de 10 minutos consecutivos la manta.
  • Uso de antiinflamatorios también está recomendado en algunos casos para disminuir el dolor.
  • El uso de relajantes musculares solo deberá hacerse bajo supervisión médica y nunca por iniciativa propia.

Cuando el dolor disminuye es conveniente ir a visitar al fisioterapeuta para que con el debido tratamiento acondicione y trabaje de los músculos implicados.

tratamiento contractura cervical

Como en muchas otras dolencias musculares, el mejor tratamiento posible es la prevención mediante ejercicio físico.

También es importante saber que una vez desaparezca la contractura cervical desaparecerán igualmente todos los síntomas mencionados anteriormente por lo que visitar a un especialista si se padece de una contractura que no se va o de un dolor cervical que se extiende demasiado en el tiempo es algo básico.

Dolor de cuello después de nadar

Como hemos comentado varias veces en el blog, la natación es uno de los deportes más recomendados por médicos, fisioterapeutas o quiroprácticos para mejorar la musculatura de la espalda y mejorar de los dolores que pudiéramos tener en la misma.

Ahora bien, como cualquier deporte, la natación requiere de una buena técnica y ejecución para evitar que aparezcan complicaciones, dolores o lesiones.

Nadar es una actividad recomendable porque se trata de un ejercicio de bajo impacto que no es agresivo con las articulaciones, pero sí que puede afectar a la zona cervical si se nada de forma incorrecta.

Si intentamos nadar más rápido de lo que nuestra técnica de nado nos permite seguramente estaremos forzando la musculatura del cuello y los hombros (además de las piernas), pudiendo causar dolor y rigidez en dicha musculatura.

En el cuello podemos encontrar siete vértebras que se encargan de proteger la médula espinal conforme ésta va bajando hacia el torso. Además, en dicha zona podemos encontrar gran variedad de terminaciones nerviosas que se dirigen hacia los brazos, el torso o la espalda.

Cualquier mal movimiento que afecte a las vértebras de dicha zona puede causar adormecimiento, dolor u hormigueo en la zona afectada o en la zona que los nervios de dicha zona irradien. La natación, practicada de manera correcta y con una buena técnica, puede ayudar con muchos problemas de espalda y cuello, pero si se practica de manera incorrecta, puede empeorar las dolencias que ya se padecían, por lo que es importante controlar la técnica de brazada.

Nadar con el cuerpo y la cabeza alineados

Lo más común es que empieces con el estilo de natación libre, que puede causar dolor en el cuello si no se mantiene una alineación correcta de la cabeza y el cuerpo. Al nadar con estilo libre debemos mantener la visión enfocada hacia el fondo de la piscina, teniendo de esta forma la cabeza y el cuerpo alineados.

Si por el contrario, miras hacia delante, hacia el final de la piscina, estarás tensionando en exceso los músculos del cuello y la espalda, y es seguro que al acabar de nadar sentirás dolor en dicha zona.

dolor de cuello al nadar

Nadar y respirar correctamente

Si somos principiantes en el deporte de la natación, es posible que levantemos en exceso la cabeza por encima del agua para respirar. Si al respirar levantamos la cabeza en exceso o giramos demasiado la cabeza, es seguro que padeceremos de dolor de cuello o rigidez.

Para evitar este problema, se debe girar el cuerpo conforme se va a respirar para minimizar el giro de la cabeza y también se debe procurar aprender a respirar por ambos lados, evitando así que la musculatura de un lado se cargue más que la del otro.

Si pese a estos consejos notas que te sigue doliendo el cuello después de nadar, es importante que acudas a un especialista que pueda recomendarte o tratarte de tu dolor de cuello al mismo tiempo que cesas la actividad de la natación. También es una excelente idea el acudir a un monitor o profesor de nado que pueda ayudarte a perfeccionar tu técnica evitando así que hagas trabajar demasiado a tu cuello.

La rigidez de nuca: sus causas

La rigidez de nuca puede aparecer por una gran variedad de causas y normalmente presenta como síntomas característicos el dolor acompañado de más o menos dificultad para mover el cuello.

Esta dificultad, en la mayoría de los casos es mayor en los movimientos laterales que en los movimientos de arriba abajo del cuello. La rigidez de nuca también puede verse acompañada por la aparición de dolores de cabeza, de tensión y dolor en los hombros además de tensión generalizada en la zona.

Normalmente, los síntomas de la rigidez de nuca pueden durar desde un par de días hasta una semana o más y pueden ir desde una ligera molestia al mover el cuello hacia una determinada posición hasta un dolor muy intenso y que resulte altamente incapacitante.

Podemos decir por tanto que la mayoría de casos de rigidez de nuca se solucionan rápidamente con un ligero tratamiento de la zona afectada de la columna vertebral, pero no hay que olvidar que en algunos casos esta rigidez de nuca puede esconder una enfermedad más grave, por lo que siempre hay que consultar a un médico, fisioterapeuta o quiropráctico.

Causas de la ridigdez de nuca

Un esguince o una distensión en los músculos del cuello son una de las principales causas de la rigidez de nuca. El músculo que vas comúnmente se ve afectado por los esguinces o distensiones es el músculo elevador de la escápula que se encuentra detrás y al lado del cuello.

Este músculo puede lesionarse o verse afectado al realizar una gran variedad de actividades, como por ejemplo: dormir en una mala posición, sufrir una lesión durante una práctica deportiva, practicar natación en una mala postura, trabajar frente a un ordenador en mala postura o padecer estrés.

Este tipo de causas pueden solucionarse con una visita al fisioterapeuta.

Meningitis o infección

Si el dolor o tensión en la nuca se ve acompañado por fiebre, dolores de cabeza, somnolencia o vómitos, se puede estar ante un caso de meningitis. La meningitis es una infección bacteriana que causa inflamación en las membranas protectores del cerebro y de la médula espinal. La meningococcemia también puede ser responsable de la rigidez de nuca.

Por esta razón, y como hemos comentado antes, es importante acudir a un médico cuando se padece de rigidez de nuca, ya que más que un dolor muscular, podemos estar ante una enfermedad grave como puede ser la meningitis.

Otros trastornos de la columna cervical

Además de los problemas musculares o las infecciones, la rigidez de la nuca también puede ser causada por trastornes de otro tipo en la columna cervical.

Por ejemplo, una hernia discal en la zona cervical o una artrosis cervical pueden tener como síntoma la rigidez cervical, y se trata de enfermedades graves, por lo que es importante que sean tratadas correctamente.

Estas enfermedades normalmente son diagnosticadas con facilidad por un médico especialista, por lo que siempre se ha de acudir al mismo cuando se note rigidez en la nuca.

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