La debilidad muscular, conocida también en términos médicos como miastenia, tiene lugar cuando se experimenta un gran cansancio muscular en poco tiempo y que es muy poco común. Lo fuerte que sea la debilidad muscular depende en gran medida del esfuerzo realizado y también puede verse influido por distintas causas.

En el cuerpo de un ser humano encontramos más de 600 músculos que acompañados de los huesos, articulaciones y otros elementos nos permiten movernos y realizar distintos esfuerzos.

Cuando la capacidad de ejercer fuerza disminuye, hablamos de debilidad muscular, cuando por ejemplo, tras realizar un esfuerzo intenso tenemos la sensación de cansancio y de no tener fuerzas para nada.

Pero además de estas causas, la debilidad muscular puede ser el síntoma de una enfermedad más seria, de índole nerviosa y que pueda desarrollarse hasta provocar una parálisis.

Por lo tanto, existen casos en los que la debilidad muscular puede aparecer tras un traumatismo, después de un accidente, tras un ataque cerebral o infección. Las distrofias musculares son un ejemplo de enfermedad muscular que puede empezar manifestándose como una debilidad muscular o miastenia y que finalmente pueden provocar parálisis muscular.

Causas de la debilidad muscular

La debilidad muscular o miastenia puede tener numerosas causas que van desde una alimentación deficiente o incorrecta, pasando por inflamaciones nerviosas y musculares o también deberse a un ataque cerebral. Otra causa de la debilidad muscular pueden ser las enfermedades musculares congénitas o distrofias musculares así como distintas dolencias de índole física. A continuación listamos algunas de las causas de la debilidad muscular:

  • La inflamación muscular puede provocar debilidad muscular.
  • Lesiones musculares o sobrecargas provocadas por el esfuerzo físico.
  • Una mala alimentación, con falta de vitaminas y minerales.
  • Anemia.
  • El alcoholismo o los daños musculares causados por sustancias tóxicas para el organismo, así como infecciones (por ejemplo la gripe).
  • Hipotiroidismo, trombosis, polineuropatías, ELA (esclerosis lateral amiotrófica), miastenia grave, parkinson, ataque cerebral, meningitis.
  • Tumores cerebrales.
  • Ausencia de movimiento durante periodos prolongados (cuando nos ponen una escayola por ejemplo).
  • Distintas causas psíquicas.
  • La hernia discal.
  • Otras causas.

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Como se puede comprobar, la lista de causas para la debilidad muscular es muy larga (ya que aquí no están todas las causas de la debilidad muscular o miastenia), por lo que si se siente debilidad muscular o alguno de sus síntomas asociados, es muy importante acudir a un médico que pueda valorar correctamente las razones de dicha debilidad muscular y plantear un tratamiento acorde a dicha dolencia.

Otras causas de la debilidad muscular

Otras enfermedades que pueden causar debilidad muscular son:

  • La diabetes.
  • La enfermedad de Graves.
  • La enfermedad de Lyme.
  • La esclerosis múltiple.
  • La narcolepsia.
  • Tiroiditis de Hashimoto.

Diagnóstico de la debilidad muscular

En aquellos casos en los que la debilidad muscular no sea un hecho pasajero sino que aumenta con el tiempo y se hace más grave, un diagnóstico rápido y acertado puede marcar la diferencia entre una rápida y efectiva curación y un largo proceso.

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Mediante el diagnóstico de la debilidad muscular el médico podrá determinar si la causa de dicha debilidad es o no una enfermedad que requiera de un tratamiento específico. Para realizar un diagnóstico de la debilidad muscular el médico tendrá que realizar una análisis completo del paciente, preguntándole cuando apareció la debilidad muscular, en qué zona o si ésta debilidad apareció a partir de algún hecho concreto, como puede ser un golpe, accidente o lesión. Si existen trastornos en los sentidos del paciente es importante que se ponga en conocimiento del médico, ya que podría estar señalando la existencia de una enfermedad. También el médico se interesará por la historia del paciente, y necesitar saber si ha padecido enfermedades en el pasado, como por ejemplo la diabetes o si toma determinados medicamentos de forma regular.

Después del primer análisis, el médico hará otras pruebas para conocer el grado y la causa exacta de la debilidad muscular del paciente. Estas pruebas pueden ser exploraciones físicas, análisis de sangre así como un análisis del sistema nervioso del paciente. Dicho análisis consistirá en mediciones de la fuerza muscular y de los reflejos por ejemplo. También comprobará si existe diferencia en la forma en la que el paciente ejerce la fuerza en las dos partes del cuerpo.

Tratamiento de la debilidad muscular

Partiendo del hecho de que la debilidad muscular se puede desarrollar de formas muy diferentes en cada paciente, los tratamientos para cada uno pueden variar mucho, por lo que antes de iniciar cualquier tratamiento de forma individual, es muy importante acudir a un médico que pueda personalizar nuestro tratamiento para hacerlo lo más efectivo y acertado posible.

En el caso de una debilidad muscular leve causadas por una mala alimentación, el médico puede proponer un tratamiento en el que se mejore la alimentación y puede acompañarse de la ingesta de vitaminas y minerales concretos que faltan en el organismo. En otros casos, como son los de las infecciones que causan debilidad muscular, es importante saber que la debilidad muscular desaparece una vez se ha superado la infección; este caso por ejemplo es el más común en las gripes.

En otros casos, cuando se trata de enfermedades nerviosas que causan debilidad muscular o miastenia, no es posible tratar la causa, por lo que el tratamiento solo afectará a los síntomas de la enfermedad. Estar enfermedades son polineuropatías o la esclerosis lateral amiotrófica por ejemplo, que avanzan inexorablemente y no existe en este momento ningún tratamiento que pueda tratar dichas enfermedades.

Como podrás intuir, la debilidad muscular se debe a muchas causas distintas, por lo que los tratamientos pueden variar en función de dichas causas. Por ello, es importante que al notar cualquier síntoma de debilidad muscular, se acuda a un médico, ya que el tiempo, en algunos casos, es vital para mejorar de los síntomas o para descubrir otra enfermedad más grave.

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