La cifosis cervical se da cuando el cuello tiende a enderezarse más de lo normal o incluso puede llegar a revertir su curvatura normal.

Observando la columna desde un lateral, se notará en los pacientes que padezcan de cifosis cervical una curvatura (mayor o menor dependiendo de la gravedad) hacia atrás en la columna cervical.

En esta página encontrarás toda la información que necesitas sobre la cifosis, sus síntomas, causas y tratamientos habituales.

Cifosis cervical

Cifosis cervical, ¿qué es?

Si miramos la forma de la columna vertebral desde un lado, podemos ver que a la altura de las cervicales, existe una ligera curva hacia el interior, conocida como lordosis. La cifosis cervical, en muchas ocasiones, viene acompañada de la cifosis congénita, que se debe a una infección o a una mala conexión de los huesos que forman la columna cervical.

La cifosis cervical tiene lugar cuando dicha curva existe pero en el sentido contrario a lo normal. La curva causada por la cifosis cervical tiene la forma de una C, aumentando la gravedad conforme aumenta la curvatura en la columna cervical. Dependiendo del grado de cifosis cervical que se padezca, la curvatura normal del cuello se transformará hasta quedarse en recto o hasta invertirse realmente.

La cifosis cervical puede aparecer debido a varios factores, siendo alguno de ellos las facturas por compresión, un latigazo cervical o en algunos casos concretos, un traumatismo fuerte en la columna cervical.

Síntomas de la Cifosis Cervical

Los síntomas de la cifosis cervical son muy variados dependiendo de la gravedad de la enfermedad evidentemente, y pueden ir desde una simple molestia hasta una deformidad visible que puede acabar en parálisis en caso de no ser tratada correctamente.

Algunos síntomas típicos son:

  • Dolor intenso en el cuello
  • Movilidad reducida que aumenta conforme la enfermedad es más grave
  • Dificultad para girar el cuello o para mirar hacia arriba o hacia abajo.
  • Debilidad en brazos y piernas como consecuencia del pinzamiento de los nervios (en cifosis graves)
  • Problemas para agarrar cosas con las manos por la misma razón que el punto anterior
  • En casos muy graves, problemas para controlar la vejiga o el esfínter anal.

Los síntomas de la cifosis cervical se pueden, en algunos casos, confundir con los de otras enfermedades, por lo que la única manera de estar seguro de que se padece cifosis cervical.

Los síntomas de la cifosis cervical difieren mucho unos de otros, dependiendo de la gravedad de la enfermedad. Cuando está en una fase inicial puede presentar tan solo unos ligeros síntomas en forma de molestia, por lo que, ante cualquier ligero dolor, es muy importante acudir a un médico o fisioterapeuta que pueda diagnosticar correctamente la dolencia de que se trata y evitar de esta forma que pase a mayores.

Si no se trata correctamente, la cifosis cervical puede tener consecuencias muy serias; además de provocar una deformidad visible, puede acabar produciendo una parálisis en la zona de la columna cervical.

El dolor también es uno de los síntomas clásicos de la cifosis cervical, como ya hemos comentado anteriormente, aunque, en ocasiones, puede verse acompañado por una limitación del rango de movimientos normales que se pueden hacer con el cuello. Se puede sospechar que se padece una cifosis cervical si por ejemplo, no se puede girar el cuello de forma normal o se tienen dificultades para mirar hacia arriba durante más de un momento.

Si no se trata correctamente, la cifosis cervical puede acarrear serias consecuencias a aquel que la padezca. Se puede extender y afectar de forma seria a las raíces nerviosas o incluso a la médula espinal.

Esto se debe a que la deformidad que provoca la enfermedad puede presionar los nervios que pasan por la columna cervical. Cuando dichos nervios se ven presionados, distintas partes del cuerpo pueden verse afectadas.

Por ejemplo, algunas consecuencias de presionar dichos nervios pueden ser la debilidad en los brazos o en las piernas, dificultad para coger y apretar cosas con las manos o una sensación de adormecimiento de los brazos o las piernas.

En algunos casos más graves de presión sobre los nervios se pueden tener dificultades para controlar la vejiga y el esfínter anal, por lo que es de vital importancia, que si se padece alguno de estos síntomas se visite a un médico de forma instantánea.

Causas de la Cifosis Cervical

Las causas de la cifosis cervical son diversas, y pueden aparecer tanto en niños como en adultos, por lo que una visita al médico es realmente importante, sobre todo en los más pequeños, con el objetivo de coger la enfermedad a tiempo y poner en marcha un tratamiento que sea efectivo y adecuado a la cifosis cervical.

La primera causa de la cifosis cervical que vamos a ver es la enfermedad degenerativa del disco. Esta enfermedad afecta a los discos intervertebrales de la columna, y además de ser una causa de la cifosis cervical, causa otras muchas dolencias y enfermedades relacionadas con la columna vertebral.

En casos muy graves de enfermedad degenerativa de los discos, éstos pueden desgastarse mucho, y volverse finos, por lo que la columna cervical puede empezar a no cumplir correctamente su función de sujetar la cabeza. Por lo tanto, ésta puede inclinarse hacia delante muy poco a poco. Evidentemente no se trata de un proceso rápido, sino que hablamos de espacios muy pequeños, pero que, con el paso del tiempo pueden causar una cifosis cervical en adultos si no se trata correctamente.

Otra causa de la cifosis cervical es que sea una enfermedad congénita, es decir, heredad de padres a hijos. Nacer con un defecto congénito en la formación de la columna vertebral puede llevar a que se padezca cifosis cervical en el futuro. Las enfermedades congénitas de la columna vertebral normalmente producen un crecimiento anómalo de las vértebras. Los niños que nacen con cifosis cervical congénita, suelen existir otros defectos congénitos, como problemas en los riñones o en el aparato urinario. En estos casos el médico puede decidir que la mejor opción para tratar la cifosis cervical sea la cirugía.

Otra causa común de la cifosis cervical es que ésta sea provocada por complicaciones tras un tratamiento médico, como puede ser una operación. Por ejemplo, tras una cirugía laminectomía suele ser bastante común que aparezca la cifosis cervical, siendo más normal que aparezca en niños.

La laminectomía es una operación que se realiza en la columna vertebral para aliviar la tensión ejercida sobre determinados nervios. De esta forma se pueden aliviar distintos síntomas como el dolor o el adormecimiento de determinados miembros. Durante una laminectomía se elimina la parte posterior del canal espinal (se elimina la lámina).

Después de este proceso puede que la columna cervical se vea falta de estabilidad debido a la eliminación de parte de sus soportes. Si por alguna razón, las vértebras llegasen a lesionarse durante la cirugía, podría ser la causa de una cifosis cervical.

Una infección en la columna vertebral puede ser otra causa de la cifosis, aunque es mucho menos común que las comentadas anteriormente. También podemos añadir como causas de la cifosis cervical los tumores vertebrales o alguna enfermedad como la espondilitis anquilosante.

Por otra parte, es importante recordar que la cifosis cervical también puede ser causada por una lesión en el cuello.

Las fracturas en la zona cervical pueden ser la causa por la que los cuerpos vertebrales tengan forma de cuña, lo que puede hacer que se incline ligeramente hacia delante la columna cervical, causando por ello una cifosis.

Tratamientos según las causas de la cifosis

A continuación vemos las principales causas de la cifosis cervical, y de las cuales dependerá su tratamiento posterior por parte del médico especializado.

  • Cifosis a partir de una enfermedad degenerativa del disco: este proceso se da como consecuencia del envejecimiento (normalmente). Al ir desgastándose poco a poco los discos intervertebrales, los problemas en la columna empiezan a aparecer, siendo uno de los posibles la cifosis cervical. El debilitamiento y estrechamiento de los discos unido al peso de la cabeza y el paso del tiempo
  • Cifosis congénita. Este tipo de cifosis cervical aparece normalmente en bebés. Su causa es una malformación de la columna vertebral del pequeño en el útero de su madre. Se trata normalmente con cirugía, debido a la necesidad de corregir la deformidad y evitar que vaya a más.
  • Cifosis de tipo degenerativo. Es el tipo de cifosis cervical desarrollada por personas mayores, y normalmente esta provocada por la artritis espinal que provoca una degeneración progresiva de los discos vertebrales. En estos casos normalmente se recomienda la toma de medicamentos para controlar el dolor dado que la cirugía es una opción que prácticamente no se utiliza en estos casos.
  • Cifosis neuromuscular. Puede darse en niños con otros problemas tales como parálisis cerebrales o distrofia muscular. Para mejorar la calidad de vida, el médico puede optar por la cirugía, aunque cada caso debe estudiarse personalmente.
  • Cifosis causada por la postura o postural.  Como su nombre indica, la mala postura es la causante de este tipo de cifosis y es más común en mujeres que en hombres. Su tratamiento suele consistir en ejercicios para mejorar la postura y que ayuden a reforzar la musculatura del abdomen y la espalda.
  • Cifosis causada por la enfermedad de Scheuermann. Algunos estudian que entre el 4 y el 6% de la población puede padecer esta dolencia. Se produce en adolescentes y se debe al mal crecimiento de la columna y los discos vertebrales. Este tipo de cifosis cervical es más común en los hombres. El tratamiento de esta condición suele incluir el uso de un corsé además de ejercicios exclusivos de esta dolencia. En aquellas curvas en las que se superen los 70 grados, normalmente se hace necesaria la cirugía.
  • La cifosis traumática se da cuando una vertebra se cura mal tras una fractura o algún otro tipo de lesión en la zona (como podría ser una lesión de ligamentos)
  • Cifosis iatrogénica. Este tipo de cifosis aparece como consecuencia de una intervención médica

El tratamiento para la cifosis cervical

Cuando se trata de una cifosis congénita es normalmente la cirugía, ya que, si la enfermedad se coge a tiempo, la cirugía es la mejor opción al prevenir el desarrollo de una mayor curvatura en el futuro.

Dependiendo de si la cifosis cervical está presionando o no la médula espinal, el médico elegirá un tratamiento u otro para tratar la cifosis cervical. Por lo tanto, ante el primer síntoma de cifosis cervical, se debe acudir al médico para que valore el avance de la enfermedad y qué tratamiento será el más adecuado en cada caso.

Si la médula espinal está siendo presionada a causa de la cifosis cervical, la cirugía suele ser la elección en la mayoría de los casos.

Si la cifosis cervical causa dolor, pero no presiona de forma peligrosa la médula espinal, el doctor puede optar por la utilización de un cuello ortopédico durante cortos periodos de tiempo combinándolo con medicación contra el dolor.

Esta opción es la elegida cuando la apariencia es la principal razón del tratamiento de la cifosis cervical y suele combinarse con un programa de rehabilitación física.

Por ello, normalmente en el tratamiento de la cifosis cervical suele intervenir un fisioterapeuta ya que con el tratamiento desarrollado por éste se reducirá la inflamación así como la sensación de dolor.

Ejercicios para el tratamiento de la cifosis cervical

Hay varios ejercicios que bien supervisados por un fisioterapeuta pueden ser beneficiosos para la cifosis cervical dentro de un tratamiento controlado.

El primer ejercicio que puede resultar de utilidad para el tratamiento de la cifosis cervical consiste en sentarse en el suelo con las piernas estiradas.

Las manos deberán apoyarse atrás y con la espalda recta se tendrá que llevar el pecho hacia delante para relajarse después de mantenerlo así por unos segundos. Este ejercicio se puede realizar en tandas de 15 repeticiones.

ejercicios para cifosis cervical

Otro ejercicio recomendado en algunas ocasiones para el tratamiento de la cifosis cervical consiste en acostarse en el suelo con los pies apoyados en el suelo y las rodillas dobladas. Los brazos, deberán estirarse hacia atrás por encima de la cabeza. El proceso se deberá realizar poco a poco hasta que las manos toquen el suelo. Mientras se respira se tendrá que volver a la posición inicial.

Algunos fisioterapeutas, dependiendo de la gravedad de la cifosis cervical también pueden recomendar algunas prácticas, como por ejemplo, el yoga. Algunas de las posturas del yoga pueden ayudar a alargar la parte de atrás del cuello y a reforzar la zona de los hombros y la parte superior de la espalda.

Es muy importante recordar, como ya hemos mencionado a lo largo del artículo, que el mejor y único tratamiento para la cifosis cervical que se debe seguir es el que le presente su médico, ya que será el único que conozca su dolencia y el estado de ésta de primera mano. Por ello, la visita a un médico es imprescindible a la hora de valorar una cifosis cervical.

También podría interesarte

Cifosis Cervical
4.7/5 - 11 votos