La artritis es una enfermedad que causa inflamación, rigidez y dolor en las articulaciones de los que las personas que la padecen. También suele llamarse artritis reumatoide y si afecta a la articulación de la rodilla por ejemplo, normalmente afecta de igual forma a la otra rodilla.

La artritis reumatoide aparece cuando se inflama la membrana sinovial provocando inflamación en la zona, rigidez de la articulación y dolor. La membrana sinovial es la que recubre los cartílagos de las articulaciones, además de protegerlos y alimentarlos.

En algunos pacientes la artritis dura tan solo unos meses, en otros gana y pierde intensidad en distintos momentos, y en los casos más graves, dura toda la vida.

Las articulaciones que se ven más afectadas por la artritis son las de las muñecas, los dedos de las manos y los pies, las rodillas, tobillos, hombros o incluso las caderas, y suelen padecerla en mayor medida las mujeres a partir de 45 años (por cada 3 mujeres hay 1 hombre que la padece) y afecta en torno al 1% de la población

Las causas de la artritis reumatoide

No se sabe a ciencia cierta las causas que provocan que una persona tenga artritis reumatoide. Aunque aparece con mayor frecuencia en personas con predisposición genética, no se trata de una enfermedad hereditaria. Los últimos estudios apuntan a que la artritis aparece como consecuencia de un agente extraño (antígeno) o interno. Un agente interno es un autoantígeno, por lo que favorece la creación de anticuerpos, que acaban provocando que se inflamen las articulaciones.

Pese al desconocimiento de las causas de la artritis, vamos a señalar algunas de sus posibles causas:

  • La genética: Como hemos comentado, el material genético influye en el desarrollo de la artritis reumatoide.
  • Sistema inmunológico defectuoso. Una menor protección de ciertas partes del organismo frente a las bacterias podría favorecer la aparición de la artritis.
  • Que el organismo no reaccione de manera correcta frente a algunas infecciones, atacando los tejidos propios del cuerpo en lugar de a la infección.
  • Defectos en las articulaciones o cartílagos, lesiones mal curadas en las articulaciones.

Los síntomas de la artritis

El dolor en la articulación es el principal síntoma de la artritis. La aparición del dolor es gradual y aparece junto a la inflamación de las articulaciones. La rigidez de las articulaciones en las primeras horas de la mañana también es un síntoma típico de la artritis, alargándose esta molesta sensación durante aproximadamente una hora.

La inflamación, si no se trata, puede acabar siendo permanente y dañar a los huesos, ligamentos y tendones cercanos. En muchos casos aparecen deformaciones en los dedos de las manos.

Otros síntomas de la artritis es la pérdida de peso, el cansancio acompañado de fiebre, sequedad en boca y ojos (enrojecimiento), debilidad muscular, hormigueo en las manos o en los pies dolor de cuello constante.

Consejos contra la artritis

Para evitar en la medida de lo posible la aparición de la artritis reumatoide en nuestras vidas, y para ayudar a los que ya la padecen, existen algunos consejos que podemos seguir.

Un buen comienzo es evitar la actividad física excesiva, sobre todo en aquellos casos en los que ya se presentan síntomas, así como dormir entre 8 y 10 horas todos los días. Si ya se siente un dolor considerable, es muy recomendable empezar el día con un baño de agua caliente, lo que contribuirá de manera considerable a reducir la rigidez de las articulaciones.

Si ya se padece de artritis, es importante que en los momentos de reposo se mantenga una postura correcta, sin mantener las articulaciones dobladas en ningún momento.

Si la articulación ya se encuentra inflamada por la artritis, se debe evitar usarla de forma agresiva, ya que podría devenir en daños irreversibles en los huesos que intervienen en esa articulación.

Evitar esfuerzos físicos y malas posturas durante el trabajo ayudará a prevenir la aparición de la artritis en el futuro, así como el uso excesivo de las manos en las tareas del hogar. De igual forma, evitar el sobrepeso y cuidar nuestro cuerpo es una de las mejores formas de evitar la aparición de la artritis.

Al igual que en muchas otras enfermedades, el tabaco es un factor desencadenante de la artritis, por lo que eliminar su consumo es siempre una buena elección, tanto para prevenir la aparición de la artritis como la de incontables enfermedades.

La artritis juvenil

Aunque la artritis sea una enfermedad que normalmente afecta a personas en edad adulta, también puede aparecer en los niños, conociéndose como artritis juvenil. La artritis en general y la artritis juvenil en particular está causada por la inflamación de las articulaciones. Esta inflamación causa dolor en la zona afectada, rigidez y puede ocasionar una dificultad para realizar determinados movimientos.

La artritis juvenil es una enfermedad que afecta sin distinción a niños de cualquier edad y de cualquier raza. Por lo tanto, no se puede decir que un determinado grupo tenga mayor riesgo de padecer artritis juvenil.

Para saber si un niño tiene artritis juvenil o no los médicos tienen en consideración varios puntos. El primero de ellos es saber si el niño o niña sufre dolor o hinchazón en alguna de sus articulaciones o fiebre sin razón que se ve acompañada de inflamación de los ganglios o que otros órganos estén inflamados. Además de estos factores, los médicos también suelen hacer un examen físico, un recuento y estudio de los síntomas, un análisis de los antecedentes familiares y algunas radiografías para estudiar bien las articulaciones

Causas de la artritis juvenil

La causa concreta por la que se desarrolla la artritis juvenil es desconocida, aunque algunos estudios apuntan la posibilidad de que esté causada por un trastorno autoinmunitario. El sistema inmunológico es el encargado de defender al organismo de las bacterias, virus u otras agresiones externas, pero cuando existe un trastorno autoinmunitario, el propio sistema inmunológico ataca algunas células o tejidos del organismo por error, causando diversidad de enfermedades y dolencias. A día de hoy, la comunidad científica aún no conoce la razón de estos trastornos autoinmunitarios, ni la causa de la artritis juvenil, pero tienen algunas pistas que les indican dos posibilidades.

Por una parte, podría tratarse de un tema hereditario, lo que hace que un niño o niña tenga mayores posibilidades de padecer artritis juvenil según los genes que reciba de sus pares y por otra parte que un virus sea el causante de la artritis juvenil.

Síntomas de la artritis juvenil

Como hemos comentado anteriormente los síntomas más comunes de la artritis juvenil son la hinchazón, el dolor localizado y la rigidez de la articulación afectada por la artritis. Hay que señalar que estos síntomas no desaparecen con el tiempo excepto si se plantea un tratamiento eficaz. Normalmente las articulaciones afectadas son las de las rodillas, las manos y los pies y el dolor y la rigidez suelen ser más intensos por las mañanas y por las noches.

artritis juvenil tratamiento

Algunos síntomas de la artritis juvenil que afectan a muchos niños son la cojera por la mañana que se debe a la rigidez de la rodilla causada por la artritis. Esta rigidez también puede causar que el niño o niña presente una torpeza excesiva. Como hemos comentado, también puede aparecer la fiebre acompañada de sarpullidos e inflamación de los ganglios linfáticos y de otras partes del organismo.

En la mayoría de casos de artritis juvenil existen periodos en los que la enfermedad remite y se mejora la calidad de vida del niño y en otras en las que los síntomas empeoran.

La artritis psoriásica

La artritis psoriásica es una enfermedad que consiste en una inflamación de tipo artrítico que se da en los pacientes que padecen psoriasis. La psoriasis es una enfermedad que desarrolla en aquel que la padece manchas escamosos de color rojo y blanco. La psoriasis tiene lugar cuando el sistema inmunológico del cuerpo humano actúa contra el propio organismo y ataca a la piel. La artritis psoriásica tiene lugar cuando el sistema inmunológico además de atacar a la piel también ataca a las articulaciones del cuerpo y provoca inflamación en las mismas.

La artritis psoriásica puede afectar a cualquier articulación del cuerpo y sus síntomas varían de un paciente a otro. De igual forma, los síntomas de la artritis psoriásica vienen y van conforme aparece y desaparece la psoriasis. Cuando la artritis psoriásica aparece en la columna vertebral se denomina espondilitis y causa dolor tanto en la espalda como en el cuello.

Investigaciones han demostrado que una inflamación por artritis psoriásica que no desaparece, sino que se mantiene en el tiempo, puede provocar daños articulares permanentes, por lo que es muy importante que la artritis psoriásica se diagnostique de forma rápida, para poder tratarla de forma rápida y eficaz.

Causas de la artritis psoriásica

En la actualidad no se conocen las causas exactas de la artritis psoriásica, aunque se sospecha que puede tener un origen hereditario, ya que el 40% de los pacientes que padecen artritis psoriásica tienen en su familia un miembro que padece psoriasis o artritis.

artritis psoriasica

Otra teoría apunta a posible causa de la artritis psoriásica una infección que hace que el sistema inmunológico se ponga en marcha, y ataque por error a las propias articulaciones del cuerpo. Aunque la psoriasis no es una enfermedad infecciosa puede que la enfermedad se desarrolle a partir de una infección estreptocócica de la garganta.

En otros estudios también se apunta la posibilidad de que factores ambientales tengan algo que ver y pueden ser una causa de la artritis psoriásica, aunque no se ha comprobado nada.

Síntomas de la artritis psoriásica

Algunos síntomas de la artritis psoriásica pueden ser leves y afectar tan sólo a las puntas de los dedos en las manos o los pies siendo éstas partes las más afectadas.

En otros casos, la artritis psoriásica puede ser más grave y afectar a un mayor número de articulaciones, incluyendo la columna vertebral, por lo que la incapacidad que provoca la artritis psoriásica es mayor en este caso, ya que aumenta la rigidez que ésta provoca y dificulta mucho los movimientos del paciente. Además de la rigidez y de la dificultad de movimiento, también aparecer ardor y dolor que normalmente aparecen con mayor frecuencia en la región lumbar de la espalda.

Además de los síntomas en las articulaciones y la espalda, las personas afectadas por la artritis psoriásica también presentan síntomas propios de la psoriasis, como son los cambios en la piel así como en las uñas. Normalmente, los pacientes experimentan un empeoramiento conjunto de los síntomas de la artritis y de la psoriasis.

Artritis infecciosa

La artritis infecciosa como en otros tipos de artritis, tiene como síntomas el dolor en las articulaciones, la hinchazón en las mismas así como rigidez. Estos síntomas están causados en la artritis infecciosa por la aparición de bacterias, virus u hongos.

Pero, ¿cómo aparecen estas infecciones y cómo acaban afectando a las articulaciones? Pues la artritis infecciosa puede aparecer después de determinados hechos que comentamos a continuación:

  • Puede aparecer como consecuencia de otra enfermedad. Por ejemplo, si el paciente padece una neumonía, la infección puede diseminarse por la sangre hasta llegar a una determinada infección, causando así una artritis infecciosa.
  • Otra causa por la que puede aparecer la artritis infecciosa es que el paciente tenga una herida cercana a la articulación afectada.
  • También puede aparecer la artritis infecciosa tras una operación o inyección en la que se haya podido producir una infección. También puede haber otros casos más raros, como por ejemplo, por la picadura de algún insecto, aunque estos casos son minoría.

Cuando la infección se extiende y acaba afectando a la articulación los síntomas son la inflamación de la propia articulación acompañados de fiebre en la mayoría de las ocasiones. Para conocer si la infección está afectando a una o más articulaciones, se debe acudir al médico rápidamente para que valore el alcance y extensión de la artritis infecciosa.

En los casos de artritis infecciosa, la articulación que más comúnmente se ve afectada es la de la rodilla. Por su parte, la artritis infecciosa que se desarrolla en las manos o en los pies se da en mayor número de casos después de una lesión directa o una infección por parte de un virus. También hay que señalar que las personas que ya padecieron en el paso artritis reumatoide o cualquier otra artropatía tienen mayores posibilidades de desarrollar artritis infecciosa.

La artritis infecciosa también puede deberse a ciertas bacterias que hacen que el sistema inmunitario reaccione afectando así a las articulaciones, llamándose este tipo de artritis, artritis reactiva. En esta enfermedad los síntomas como la inflamación de la articulación pueden aparecer semanas o incluso meses después de la infección (en algunas ocasiones años) y este tipo de artritis es más común tras infecciones gastrointestinales y genitales.

Los síntomas de la artritis infecciosa

Entre los síntomas de la artritis infecciosa podemos encontrar la típica rigidez causada por la artritis en las articulaciones afectadas, que suele ser más intensa en las mañanas. También aparece el dolor localizado en la articulación, siendo las articulaciones más comunes las rodillas, los hombros, los tobillos, las manos (y dedos) y la cadera.

Además de los síntomas de dolor y rigidez, también suele enrojecerse la zona y presentar calor al tacto, así como acompañarse de la aparición de un sarpullido en la piel. La fiebre es otro de los típicos síntomas de la artritis infecciosa.

Es importante tener en cuenta que ante la aparición de cualquier síntoma de los mencionados anteriormente se debe visitar a un médico rápidamente, ya que el tiempo es un factor clave en las posibilidades de recuperación de la artritis infecciosa.

Alimentación para personas con artritis

Las personas que padezcan de artritis o sus familiares sabrán lo dolorosa e incapacitante que esta enfermedad crónica es. Por ello, cualquier forma de aliviar sus síntomas y mejorar con ello la calidad de vida de los afectados por la artritis es más que bienvenida. En este caso, vamos a hablar sobre la alimentación para personas con artritis y cómo puede mejorarse con la ingesta de los alimentos correctos y los suplementos dietéticos correctos.

Pese a que no se trata de ninguna receta milagrosa que haga disminuir los dolores que causa la artritis, diversos estudios médicos están demostrando que existe una relación entre algunos alimentos y la inflamación propia de la artritis. De hecho, algunos alimentos pueden interaccionar con la medicación que se suele proponer en los diagnósticos de los médicos.

alimentacion para la artritis

Una buena idea para todos aquellos que padezcan artritis es llevar una dieta equilibrada y planteada por un nutricionista o médico, y que en la gran mayoría de casos suele tener gran variedad vegetal. También suelen incluir frutas y verduras, así como legumbres y cereales integrales

Alimentos recomendados para la artritis

Antes de seguir leyendo, es importante que conozcas la importancia de acudir a un especialista en nutrición y dietética o que consultes a tu médico antes de iniciar una dieta. Si esta afirmación ya es importante en cualquier caso, lo es mucho más en el caso de una enfermedad seria como es la artritis, por ello, dale la importancia que se merece y consulta a tu médico antes de iniciar dietas de forma individual, ya que podrías además de no notar mejoría podrías incluso empeorar tu estado o el de tus familiares con una dieta no adecuada.

La linaza es un buen ejemplo de alimento recomendado para la artritis, ya que tiene unas grandes propiedades antiinflamatorias, ayuda a mantener lubricadas las articulaciones y puede ayudar a disminuir el dolor de las mismas. Además, también contiene ácidos grasos omega-3, que son beneficiosos para la salud.

alimentos recomendados para la artritis

Dichos ácidos grasos omega-3 actúan como antiinflamatorios. Pero antes de tomar linaza tienes que tener en cuenta que se trata de un laxante natural, por lo que tendrás que tomar mucho líquido junto con la linaza. También es importante tener en cuenta que actúa como anticoagulante, así que hay que tener cierta precaución si se combina con la toma de medicamentos. Por ello, como ya hemos comentado es importante consultar a un médico antes de empezar cualquier tipo de dieta.

Como ya hemos comentado, aumentar las tomas de frutas y verduras también ayudará a disminuir la inflamación causada por la artritis. Si se incluye fibra en la dieta (está presente en las frutas, verduras, cereales…) se obtiene como resultado un nivel menor de proteína C, que indica inflamación. Las fresas especialmente pueden ayudar mucho con la inflamación causada por la artritis.

Un alimento tan típico de la dieta mediterránea como el aceite de oliva también puede ayudar a disminuir la inflamación en estos casos gracias a que contiene una sustancia llamada oelocantal, que contribuye a limitar la actuación de las enzimas que intervienen en el proceso inflamatorio.

Estos son sólo algunos de los alimentos recomendados para la artritis, pero como ya hemos comentado antes, es importante saber que sin la recomendación de un médico o dietista puede resultar peligroso empezar una dieta de forma individual.

Causas y síntomas de la espondilitis anquilosante

Como ya hemos comentado en otro artículo,la espondilitis anquilosante es un tipo de artritis que afecta a la espina dorsal aunque también puede manifestarse en otras articulaciones, siendo más común en hombres que en mujeres.

Causas de la espondilitis anquilosante

Desgraciadamente, las causas de la espondilitis anquilosante son desconocidas, aunque la genética tiene un papel importante en el desarrollo de esta enfermedad.

Diversos estudios científicos han comprobado que un gen conocido como HLA-B27 está presente en más del 90% de las personas que padecen espondilitis anquilosante. Este gen en concreto pertenece a la familia de los genes que intervienen en el sistema inmunológico, que es el encargado de defender al cuerpo de posibles infecciones. Aunque el tener el gen HLA-B27 no significa que se vaya a padecer espondilitis anquilosante, ya que aunque se tenga dicho gen, si no se tiene ningún familiar con la enfermedad la probabilidad de padecer espondilitis anquilosante es de un 2%, mientras que si un padre o hermano padece la enfermedad la probabilidad aumenta hasta el 20%.

ESPONDILITIS ANQUILOSANTE

Por lo tanto, es evidente que otros factores además de la presencia del gen HLA-B27 son muy importantes en el desarrollo de esta enfermedad.

Otros estudios apuntan a que algunas bacterias podrían tener algo que ver en el desarrollo de la espondilitis anquilosante, aunque todavía no se ha concluido nada al respecto.

Los síntomas de la espondilitis anquilosante

El primer síntoma que suele dar la espondilitis anquilosante es la inflamación alrededor de la coyuntura sacroiliaca, que es la zona donde la columna vertebral se una con la pelvis.

La espondilitis anquilosante también tiene otros síntomas como son el dolor crónico en la espalda baja además de la rigidez de la misma que también puede hacerse extensiva a la zona de las caderas. Estos dolores y malestar se va desarrollando poco a poco conforme pasan las semanas y los meses. El síntoma del dolor de espalda que causa la espondilitis anquilosante es distinto a otros, ya que éste es más intenso cuando el paciente esta descansando o inactivo. Normalmente, este tipo de síntomas se ven aminorados conforme el paciente empieza a moverse y a hacer ejercicio tras una rigidez matutina importante.

Con el paso del tiempo, los síntomas de rigidez y dolor que se sentían en la parte inferior de la columna pueden progresar hacia arriba y afectar a las cavidades de las costillas, al pecho o incluso al cuello. Otro síntoma de que la espondilitis anquilosante está en un estado serio es el hecho de que las vértebras puedan crecer fusionadas, perdiéndose de esta forma la flexibilidad normal del cuello o de la espalda, aumentando así la rigidez de la zona.

Si la cavidad torácica se ve afectada, también puede verse afectada la capacidad de respirar normalmente, ya que el pecho no podrá expandirse de forma normal. La inflamación y dolor causados por la espondilitis anquilosante también puede apreciarse en tobillos, caderas u hombros, dificultando también el movimiento en esta zona.

La espondilitis anquilosante puede afectar a otros órganos del cuerpo en algunos casos determinados y puede también provocar falta de apetito, cansancio o inflamación en los ojos, que se conoce como iritis. Si este es tu caso, has de saber que es importantísimo visitar a un médico oftalmólogo lo más rápidamente posible.

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